Ultima Patagonia 2017

La cuenta atrás

Publicado el 01-01-2017

Hola a todos,

Tras serias dudas sobre la fecha de zarpe del mineralero que debía transportar hasta la base minera de la isla de Guarello nuestros dos contenedores, por fin salió. El buque "Ultra Tronador", una gran nave de 177 metros de eslora, zarpó finalmente el 29 del puerto de San Vicente, Región del Bío Bío, bajo el radiante sol del verano austral.

Géolocalisation de L'Ultra Tronador en route vers Guarello
Géolocalisation de L'Ultra Tronador en route vers Guarello
El Ultra Tronador, 28 de diciembre cuando la carga

El buen tiempo y el calorcito también esperan al equipo de pre-expedición, pero les durará poco... apenas el tiempo hasta que se embarquen hacia el extremo sur de Chile.

El pasado miércoles Marcelo estuvo en Talcahuano con el objetivo de seguir de cerca la carga de nuestros contenedores y preparar nuestro desembarque en Guarello sobre el 11 de enero. Serán cuatro los barcos que nos transporten desde Puertos Natales, localidad situada a unos 300 km más al sur. A Natales también llegarán las 23 estructuras de madera de la base que han tenido que rehacerse por errores en el ensamblaje previo. Hasta que no estemos en terreno no podremos solucionar varios de estos puntos básicos, a lo que habrá que dedicar tiempo.

Cuatro embarcaciones recalando a la vez en el pequeño puerto de Guarello, ¡será digno de ver! Esto exige una mínima organización y coordinación con nuestros amigos de IMOPAC, la empresa contratista que explota la mina de Guarello. Será en el muelle de la mina donde nos estarán esperando nuestros dos contenedores. Tras cargar nuestras embarcaciones, pasaremos a la última etapa: abandonar el refugio de los canales patagónicos para dirigirnos hacia las aguas libres y caprichosas del océano... esperando contar con su clemencia para esta última travesía. Si Neptuno así lo quiere, finalmente embocaremos el lado oeste del seno Barros Luco, que se abre hacia el Pacífico. Esta será la llave de acceso a nuestro futuro campamento base, el punto de acceso a nuestros dos meses de actividad en las tierras desconocidas del norte del Archipiélago Madre de Dios.

Una vez casi solucionado el problema del flete marítimo, queda el aéreo, cuyo punto de partida fue el aeropuerto Toulouse Blagnac la víspera de Navidad: 6m3 de material técnico para la filmación de la película y de nuestra comunicación por satélite. Esta última, la estación "Connect smarter. Anywhere" proporcionada por Marlink, será la que permitirá que el equipo esté conectado durante toda la expedición -al menos desde el momento en que quede completamente instalado todo el hardware (antena incluida) en el campamento base, hacia mediados de enero. El flete aéreo debería llegar a Punta Arenas, a las orillas del Estrecho de Magallanes, el 8 de enero.

Para el equipo de la pre-expedición, que toma el vuelo el 3 de enero, ha iniciado la cuenta atrás y se están ultimando los últimos ajustes de las mochilas.

El 4 de enero el equipo llega a Santiago por la mañana. A las 13:30h Natalia, Marcelo y Bernard han sido invitados a un almuerzo con la Embajadora de Francia, Caroline Dumas, antes de dirigirse al Ministerio de Bienes Nacionales, donde a las 15h les espera la Ministra Nivia Palma. A los miembros de la pre-expedición les esperan unos intensos días en Punta Arenas donde, tras una breve visita de cortesía el 5 de enero al Secretario Ministerial de Bienes Víctor Igor y a su equipo, deberán realizar a tiempo todas las compras de víveres y material que aún falta. Todo tiene que estar previsto, identificado, suplido... cualquier olvido será irreparable...

¡Sube el nivel de tensión! Los que parten primero están plenamente concentrados en los pasos de los próximos días. Pero no por ello vamos a olvidarnos de enviarles los mejores deseos desde Centre Terre, unos deseos que van dirigidos especialmente a todos aquellos que nos ayudan y sin los que esta aventura que ahora empieza no habría sido posible... van dirigidos también a los alumnos que nos siguen, a sus maestros... y a todos aquellos que leen estas líneas.

¡Feliz y próspero Año Nuevo!

Punta Arenas, de cara a la Tierra del Fuego

Publicado el 09-01-2017

Salimos de Francia el martes por la noche y, tras catorce horas de vuelo, aterrizamos en Santiago para, inmediatamente, tomar el vuelo hacia Punta Arenas, ciudad situada tres mil kilómetros más al sur. El miércoles por la tarde nos esperaba un tiempo bastante soleado. Natalia, Marcelo y Bernard, que se quedaron en Santiago, tuvieron sendas reuniones esa misma tarde con la Embajadora de Francia, Caroline Dumas, y la Ministra de Bienes Nacionales, Nivia Palma, ministerio del que depende el Archipiélago Madre de Dios. El jueves, el equipo de avanzada completo realiza una visita de cortesía al Seremi de Bienes de Magallanes, Víctor Igor.

Foto con la Ministra de Bienes Nacionales
Visita al Seremi de Bienes de Magallanes

La labor que les espera a los nueve miembros del equipo de avanzada una vez en Punta Arenas es ardua y para nada apasionante. Se trata de peinar la ciudad de Punta Arenas en búsqueda de los materiales que, por una larga semana, nos convertirán en peones de construcción dedicados a levantar la cabaña que nos protegerá de las inclemencias del clima. Palas, carretones, barras de acero, chuzos y herramientas diversas van acumulándose en el albergue que nos sirve de cuartel general. Los conocimientos de español de varios del equipo y la participación activa de Natalia son de gran ayuda. Por la tarde, la impresora que acabamos de comprar escupe los planos que habrá que plastificar para protegerlos de la lluvia que, casi con total seguridad, nos espera en nuestro lugar de destino.

Carga del transporte para Puerto Natales
Carga del transporte para Puerto Natales

El gran tema es la compra de los víveres para los dos meses que durará la expedición. Un comando de Centre Terre se toma uno de los hipermercados más grandes de la ciudad para realizar una gran compra que durará un día y medio. Los carritos se van llenando y acumulando. Al final de la primera jornada, unos de los smartphones, esos soplones modernos, nos indica que su propietaria, quien tiene la impresión de haber pasado largos ratos delante de las estanterías sin apenas avanzar, al cabo del día ha dado 9.879 pasos, lo que equivale a casi cinco kilómetros... es decir, se trata de una actividad física no tan distante de lo que significa la travesía de uno de los lapiaces cubiertos de bosque impenetrable que esconden los secretos de Madre de Dios. ¡Una manera diferente de entrenar!

En el supermercado...
Fin de las compras... 6 pallets de víveres

Punta Arenas... punta arenosa... El granito de arena en el engranaje se nos presenta al día siguiente en el supermercado tras pasar por caja los cuarenta carritos cargados con las toneladas de víveres. De repente, la máquina registradora se traba misteriosamente ante la mirada desesperada de la cajera... y es que, tras pasar la tarjeta de crédito, la caja presenta un fallo de sistema. Tras dos horas de llamados a la central de Santiago y a nuestro banco en Francia, de anular e introducir manualmente la kilométrica lista de productos para poder repartir el pago en varias cantidades menores, por fin, nos liberamos.

Playa de Punta Atenas

Durante ese tiempo, el equipo de cine, que todavía se compone de Gille et Luc-Henri, realiza sus primeras tomas y se apronta a rescatar sus últimas cajas de material de aduanas. Se trata de un trámite delicado y urgente, ya que estamos a punto de abandonar el estrecho de Magallanes.

El lunes temprano partimos hacia Puerto Natales, donde nos quedan otros trámites antes de que, esa misma noche, llegue el resto del equipo. Antes, habrá que concentrarse en la carga de los cuatro barcos que, tras un largo periplo, nos llevarán a Madre de Dios. Esta travesía nos tomará unas 24h antes de realizar la última carga en Guarello.

Por el momento, las previsiones meteorológicas prometen una ventana que nos permitirá embocar el seno Barros Luco y llegar al lugar de nuestro futuro campamento base. Esperemos que la predicción se mantenga...

Actualización del 12 de enero de 2017

Publicado el 13-01-2017

Lunes 9 de enero, Punta Arenas

Ayer por la noche nos llegó la noticia: la carga con el material de cine y la antena satelital se han quedado bloqueados en Santiago, sin opciones de flete aéreo hasta Punta Arenas, porque las baterías de litio sólo pueden ser transportadas en vuelos cargueros y, a Punta Arenas, solamente llegan vuelos de pasajeros... La única opción es el transporte en camión pasando por Argentina, desvío obligatorio dado de los Campos de Hielo Sur cortan el Chile terrestre en dos partes, sin conexión directa terrestre. Las consecuencias son terribles. No existe ninguna opción más rápida y todo apunta a que el flete llegará el sábado por la tarde. Dado que el flete deberá seguir nuestra misma ruta, la productora tendrá que arrendar un quinto barco que viajará directamente a Madre de Dios. ¡Vaya lío! Pero eso no es todos... Ahora parece que la cámara principal no quiere funciona, así que habrá que enviar una nueva.

A la seis de la mañana suena el despertador para tomar el bus hacia Puerto Natales, que se encuentra 240 km más al norte. Una vez en destino, recibimos las noticias del resto del equipo de enero (catorce personas), que acaban de recuperar sus mochilas en la escala en Santiago. Falta una de las maletas del equipo de sonido. Parece que hoy nos llegan todos los baldes de agua fría... Por si fuera poco, ahora nos dicen que hay “mal tiempo” y que el puerto permanecerá cerrado, por lo menos, tres días. Se prohíbe el zarpe, así que podemos olvidarnos de salir esa misma noche. Pasamos el día entre las idas y venidas bajo la llovizna del pueblo al puerto, donde nos esperan las cuatro embarcaciones de pesca con permiso de cabotaje (el Rosita, el Isla Westhoff, el Don Arturo y el Miguel Ángel), las últimas compras y matando el tiempo en la cafetería. La moral está por los suelos. A las 22:45 llega finalmente el equipo de enero al restaurant donde estamos. Los camareros han accedido a atendernos a pesar de la hora... y es que somos 26 a la mesa... ¡quién va a negarse! Toca la primera noche espartana en los camarotes del barco, hacinados en las literas.

Martes 10 de enero, Puerto Natales

Los marinos con que nos encontramos y con los que intentamos intercambiar dos palabras no hacen buena cara: parece que el mal tiempo se prolonga por otros cinco días, hasta el 16. También ellos están confinados en el puerto y, si no hay pesca, no entra plata. En cuanto a nosotros, Puerto Natales no es Venecia y la perspectiva de quedarnos todo ese tiempo no es para nada atractiva. A las 16h, Natalia y Bernard van a hablar con el capitán de puerto. Le explican que vamos a navegar cuatro embarcaciones en convoy y que firmaremos todas las descargas de responsabilidad que haga falta. Finalmente y de manera excepcional, nos autorizan el zarpe esa misma noche. ¡Por fin nos llega una buena noticia! A las 21:30 la flotilla leva anclas. El viento ha bajado pero, más adelante, se anuncian rachas de 25 nudos... Nos espera un viaje movido, pero eso nos da igual...

Puerto Natales

Miércoles 11 de enero, navegando

Apenas nos alejamos de la costa, empieza a moverse. Las naves pasan el estrecho Kirke, que comunica el mar interior, donde se encuentra Puerto Natales, con el océano Pacífico conocido por ser cualquier cosa menos tranquilo. Este paso de apenas unos diez metros de ancho es el estrecho más violento del planeta. Se atraviesa solo en ciertas horas según el nivel de la marea. Con esas grandes olas picadas que rompen salpicándolo todo, los temido remolinos que se cruzan y se desplazan, en ese ambiente dantesco, uno piensa en los tan temidos Maelstroms de los antiguos que se tragaban las naves...

Puerto Natales
Puerto Natales

Entre tanto, ha caído la noche y todos duermen. La navegación entre los canales y miles de islas transcurre entre zonas calmas y las aperturas al océano, donde la marejada nos hace pasar del cabeceo a un balanceo en toda regla... En estos momentos, crece el estruendo de los utensilios que entrechocan en la cocina del barco, al que se le suma al crujir de los camarotes. El único que no se entera de nada es el tripulante, porque duerme en la sala de máquina. Por suerte, nadie se marea a pesar de las ruines condiciones y las treinta horas de navegación entre las islas oscuras, verdes y grises, jalonadas por halos de bruma y violentos chaparrones, pasan sin mayor novedad. El último zarandeo nos lo propina el canal Concepción antes de que los barcos vuelvan a estar al abrigo de las islas.

A las tres de la madrugada los barcos echan las amarras en el pequeño muelle de Guarello, el único lugar habitado en este mundo alejado de todo. En Guarello trabajan unos veinte mineros en la extracción de caliza, que se usa en la industria siderúrgica de más al norte. En el país, esta indispensable roca solamente se encuentra en las islas de Guarello, Tarlton y Madre de Dios, situadas muy cerca la una de la otra, y en Diego de Almagro, situada un grado más al sur, zona que exploramos hace ya tres años.

Jueves 12 de enero, Guarello

En el puerto minero de Guarello nos esperan dos grandes contenedores de 20 pies bajo los chaparrones que van cayendo durante el día. Los trajo el buque mineralero que, cada quince días, viene a cargar 30.000 toneladas de caliza triturada. El primer contenedor viene de Francia con todo nuestro material. El segundo, de San Vicente, un puerto chileno situado 1.500 km más al norte, donde Natalia lo llenó con todo el material necesario para la construcción de la cabaña que vamos a construir en Madre de Dios, que nos servirá de base científica y de campamento base. Ha sido concebida especialmente para nosotros por Cecilia, una arquitecta de Santiago que se ha involucrado en el proyecto hasta el punto de acompañarnos a la isla para supervisar el montaje, que se realizará en condiciones muy duras. ¡Bien por Cecilia! La construcción será el objetivo número 1, ya que vamos a desembarcar en medio de ninguna parte, sin la menor opción de abrigo, bajo la casi perenne lluvia que reina aquí.

Guarello
Guarello

La jornada se dedica a transferir todo el material a los barcos, mientras que el cuarto se marcha por la mañana para filmar unas secuencias en la cueva del Pacífico, donde están las pinturas kawésqar que descubrimos en el 2006 y que se encuentra a unos cuantos kilómetros de distancia, en la parte sur de Madre de Dios. Richard y Stéphane, nuestros responsables científicos, forman parte del grupo. Esta misma noche terminaremos de cargar los barcos. Hay anunciada una ventana de buen tiempo, así que parece que todo va a ir bien.

Guarello
Guarello
Guarello
Guarello

A partir de ahora no tendremos conexión con el resto del mundo hasta que, en unos quince días, pongamos en funcionamiento la entena satelital, así que informamos sobre nuestros proyectos inmediatos. Mañana a las cinco horas levaremos anclas. Por el seno Azul, llegaremos al Pacífico y su gran oleaje para navegar, por el norte, hasta la entrada del seno Barros Luco. Una vez dentro, accederemos a la caleta donde desembarcaremos todos nuestros pertrechos. Habrá que subir la carga entre la tirolina de cable y los trayectos a pie por un camino que habrá que abrir en la fuerte pendiente, hasta llegar a un replano situado a unos treinta metros de altitud con el fin de evitar el peligro de tsunami. No hay que olvidar que nos encontramos en el cinturón de fuego del Pacífico... Construiremos lo más rápido posible una primera plataforma de madera donde montar de manera sólida las carpas en las que dormiremos. Esta es la condición para poder liberar los barcos lo antes posible, ya que el 16 hay anunciado un temporal. Esa es nuestra fecha tope porque el seno se abre hacia oeste al Pacífico y, por eso, una vez inicie el temporal, ya no podrán sortea el embate de las olas.

Nos quedan por delante intensas jornadas. Pero la dicha de explorar una isla desconocida hace que todo valga la pena. ¡Nosotros estamos preparados!

Primeros pasos sobre el norte de Madre de Dios

Publicado el 15-01-2017

Viernes 13 de enero

Podemos seguir conectados al mundo vía satélite gracias a nuestro Bgan 710. ¡Viva la técnica!

Nuestras previsiones de hace tan solo 24h dependían de los datos meteorológicos que -ahora lo sabemos- no eran correctos. A las 5h de la mañana, el capitán de nuestro barco almirante constata que no es posible partir de manera segura: sopla un viento de 45 nudos (80 km/h) en Guarello mismo, en lugar de los 25 nudos previstos. Así que no nos haremos a la mar navegando rumbo al Barros Luco por el seno Azul, es decir, por el camino más corto. Ponemos en marcha el plan B, que significa dar un gran rodeo: vamos a dar la vuelta por Madre de Dios por el este y, luego, hacia el norte, para ir a refugiarnos en la bahía Wolsey, en el lado noroeste de la isla. Es el único lugar refugiado de la zona. Desde ahí, bastan de tres a cuatro horas para llegar al seno por el norte. Cual barracuda asomando su proa, esperamos la calma para lanzarnos al Pacífico. Esperamos que se dé al día siguiente.

Tales circunstancias de difícil navegación exigen decisiones complejas, así que se hace necesaria una reunión de seguridad entre Bernard, los capitanes y Marcelo (a distancia, gracias al teléfono satelital). Además del parte meteorológico, se tratan los problemas mecánicos y del consumo de carburante. Marcelo está en Santiago, pero él juega un papel clave en la gestión global de la expedición. Aparte de sus conocimientos de meteorología, recibe el apoyo experto de un ingeniero especializado y sigue permanentemente la actualización de los datos y el avance de nuestra flotilla, ya que dos de sus barco poseen un sistema de seguimiento vía satélite. Gracias a él, se puede ver nuestro periplo casi en directo sobre Facebook.

Suivi GPS des bateaux au nord de Madre de Dios
Stéphane Jaillet

A las 10:30 zarpamos hacia el canal Concepción, aunque esta vez dirección al norte por la ruta marítima clásica de los canales de Patagonia, para luego virar hacia el oeste por el amplio canal Trinidad, que bordea Madre de Dios por el norte y se abre al Pacífico. En la Patagonia marítima, apertura al Pacífico significa mala mar, algo que no falta. Los barcos danzan entre el oleaje como simples corchos. Tras doce horas de navegación entre el frecuente oleaje el mareo hace acto de presencia. La visibilidad no es buena y las distantes islas se desdibujan entre los tonos de gris bajo unas nubes bajas y una lluvia que no cesa en todo el día.

Finalmente, a las 20h, a la izquierda aparece la bahía Wosley. Todo se calma un poco y los rostros se relajan. Los barcos se amarran uno al lado del otro, al fondo de una cala, entre grandes árboles que se ciernen sobre unas aguas calmas, solo perturbadas por la lluvia que arrecia y los remolinos de una linda cascada.

Sábado 14 de enero

Con la llamada de Marcelo a las 6h de la mañana se confirma una pequeña ventana que durará 11 horas. A las 7:30 todos los capitanes, tras el aviso de Bernard algunos minutos antes, prenden los motores. Desayuno rápido con Coca-Cola (pH 4, cercano al del estómago...) reemplaza el café para algunos, ya que hoy, de nuevo, "se va a mover" y esta vez será en pleno océano.

Suivi GPS des bateaux entrant dans le Barros Luco

A las 8h los barcos se hacen a la mar. Al voltear el noroeste de Madre de Dios, el oleaje se va haciendo más intenso hasta tomarlo de lado. Los cascos golpean y gimen, el horizonte se pierde y toma inclinaciones imposibles, los barcos se sumergen y desaparecen en el fondo de agujeros movedizos. Unos se agarran fuerte, otros se refugian en sus camarotes en la pequeña bodega (aunque esto significa perder de vista el exterior), o bien montan al puesto de mando para acompañar al capitán (aunque fuma), y otros se quedan fijos en el puente, con las piernas separadas haciendo frente al fuerte viento. Por el momento no llueve, pero no hay que bajar la guardia, ya que el capitán es categórico: las olas superan los cinco metros. Las horas se hacen interminables y los cuerpos se resienten. ¿Cuándo llegaremos?

Navigation sur le Pacifique
Entrée dans le Barros Luco

Una hora y media más tarde aparece en la lejanía la pared gris de la Gran Barrera, una larga cresta que bordea, por el sur, la entrada del Barros Luco. Este macizo calcáreo es uno de nuestros objetivos, ya que en 2010 nos acercamos desde tierra desde Guarello, pero tuvimos que renunciar debido al mal tiempo.

En la entrada del Barros Luco la profundidad sobrepasa ampliamente los ciento treinta metros, lo que acelera la corriente y desordena el oleaje en olas que se entrecruzan, haciendo imposible la salida del seno en caso de temporal. Bordeamos la costa norte y llegamos a la Caleta San Pedro, donde los pescaderos buscan refugio en caso de mal tiempo. Hoy no hay nadie. Llegamos al pequeño seno entre aguas tranquilas. Al lugar no llegamos por azar. Este lugar lo elegimos por una buena razón: el pasado agosto, Bernard, Natalia, Marcelo y Richard realizaron un breve viaje de reconocimiento. Revisaron la costa norte del seno y escogieron esta ubicación, la única en este ambiente turbulento que reunía las condiciones necesarias: estar un "poco" resguardado, "un poco" plano, "no demasiado" alejado de nuestros objetivos.

Es medio dia. Tras tres días y medio de navegación (a menudo compleja) finalmente llegamos a nuestro objetivo.

Nos espera una fina lluvia. Apenas echamos el ancla, escalamos la pendiente de musgo que nos rodea para reconocer el que será nuestro lugar habitado durante dos meses. Hay que echar mano de la imaginación para proyectar una cabaña sobre este suelo desigual y esponjoso, una plataforma alejada del suelo para las carpas y algunos otros arreglos, como tres grandes carpas rusas. Aunque la vista es espléndida.

Camp de base
Camp de base

Por la tarde, se pone en marcha el carrusel que nos permite ir vaciando los barcos. Se forma una cadena humana para subir la madera que servirá para construir las plataformas de las carpas dormitorio, de las que Denis es el responsable. Los materiales más pesados se subirán por una tirolina. Bajo el mando de Florian, se alza rápido el trípode. El otro extremo se instala en el borde marítimo. Como de costumbre, Natalia está en todos los frentes, apoyando a Bernard y repartiendo las tareas con la eficacia que le caracteriza. Hay que darse prisa, ya que tenemos que liberar cuanto antes el don Arturo, que partirá al encuentro del quinto barco que nos traerá el material de cine, una operación que ha sido organizado por Marcelo, en estrecha colaboración con Francisco, un amigo de vieja data de Punta Arenas. Francisco también nos ha ayudado a resolver varios problemas logísticos: búsqueda de embarcaciones, alojamiento, transfer de nuestros grupos entre Punta Arenas y Puerto Natales.

Camp de base
Camp de base

Según las últimas informaciones, el flete (que pasó por Argentina) y el material de sonido que faltaba (que se ha enviado desde Francia) ha llegado bien a Punta Arenas. De nuevo, parece que todo vuelve a estar bajo control... Pero, ¿podrá el don Arturo partir? Hay aviso de temporal para todo el sur de Patagonia... y empieza esta noche...

Los doce trabajos de Centre Terre

Publicado el 19-01-2017

¿Cómo resumir estos intensos días que han sido testigo de la descarga de los barcos? «Patagonia, el archipiélago del gulag»? ¿«Los trabajos forzados de los Cincuentas»? No exageramos en nada, la realidad habla por sí sola. Entre los veintiséis hemos transportado hasta el futuro campamento situado a treinta metros de altitud, a pulso y durante doce horas al día, lo siguiente: diez toneladas de materiales y herramientas para la futura cabaña; cinco de víveres y la cocina; cinco de material técnico y personal; otros cinco para nuestra flotilla de Bombard; dos de material cinematográfico (todavía tiene que llegar más); y dos de material de buceo...

Camp de base

Domingo 15 de enero

Hoy, nada de descanso dominical, ni de pago de horas extras, ni de tregua climática. En el Pacífico, el viento ruge a 52 nudos. Lloverá durante todo el día, obstinadamente, como suele ser el caso por estos lados. Paso a paso, la pendiente esponjosa y escarpada por la que nos movemos entre los barcos y el futuro campamento base se transforma en un terreno movedizo en el que los pies se van hundiendo en un barro líquido que, más que drenar, se alimenta de los riachuelos ocasionales que corren por la ladera para acabar vertiendo al mar el agua que descarga el cielo. Se instalan tres grandes carpas rusas con forro térmico de seis por tres metros: una es para la comida, otra para el material técnico y la tercera es para el equipo de rodaje. Los carpinteros preparan los pilares de las futuras plataformas para las carpas con gran dificultad, ya que aquí nada es plano y casi todo es esponjoso. A las 21h, finalmente volvemos a los barcos, calados hasta los huesos de pies a cabeza. Los marineros, compasivos, nos han preparado una reconstituyente sopa caliente, a la que le han echado todo lo que tenían a mano: erdura, pasta, pollo, patatas, sazonada con especias locales. ¡Mmmm, qué delicia! Exhaustos, caemos redondos en los catres para descansar, mientras la lluvia sigue repiqueteando en cubierta.

Tentes au camp de base

Lunes 16 de enero

Continúa lloviendo. El vendaval nocturno ha roto los agarres de la puerta de una de las tiendas rusas. Hay que moverla rápidamente a un lugar más resguardado, pero, antes, habrá que repararla... Natalia, con los dedos congelados, cose bajo la torrencial lluvia... Luego, hay que fabricar el rectángulo de suelo sobre el que reposará la carpa. Nivelamos, recortamos la loma de turba musgosa, encajamos los bloques que hemos extraído de la ladera con la ayuda de un chuzo, drenamos el agua que corre por todos lados cavando regatas con pico y pala. Más tarde se convertirá en la bodega de material, pero, por ahora, mientras estemos en «modo degradación» (tal y cómo Bernard describe alegremente nuestra más que precaria situación), hará las veces de cocina y comedor.

Otro equipo termina las tarimas para las carpas que se montarán en breve, a pesar del viento que sopla. Periodos de calma y de diluvios torrenciales se suceden. Entre el campamento y el borde costero se ha montado una tirolina con cable traccionada por un winche. El Rosita se desplaza hacia la base de la tirolina para que lo podamos descargar. Durante todo el día va subiendo carga pesada por este montaje: tablones enormes, bidones de material, elementos de todo tipo, sin olvidar la cocina. Las fundaciones de la cabaña no acaban de funcionar del todo, pero ya se sabe que el primer paso es el más complicado.

Montage base scientifique

Buena parte del equipo pasa la tarde vaciando la bodega del don Arturo. Está llena a rebosar de víveres... y los cartones... digamos que no han soportado bien los embates de la navegación, a pesar de que la puerta de la bodega estaba tapada cuidadosamente con una lona. Hay que reacomodarlo todo en petates de espéleo, seleccionando los limones y la verdura que empiezan a podrirse. Cada vez hay que levantar a pulso la carga y pasársela al compañero que tira desde arriba, sometiendo nuestras espaldas a una dura prueba. Pero los que están a cargo del winch no corren mejor suerte... Como no nos dará tiempo de subirlo todo al campamento antes de que anochezca, descargamos el resto del material en un lado de la orilla. El martes será otro día...

Tyrolienne

Los barcos deciden zarpar al día siguiente a las ocho de la mañana, así que tenemos la opción de dormir a bordo una noche más. Es la opción preferida por todos, ya que es la última oportunidad de secar la ropa al calor de la estufa de los barcos. Bueno, por todos menos por un valiente (¿o temerario?): Gilles, el realizador, prefiere quedarse en la carpa desde esa misma noche. Es para afrontar el brutal viento que sacude la lona de la carpa y el rabioso chisporroteo de la pertinaz lluvia. ¡Hay mejores formas de pasar la noche!

Martes 17 de enero

Los cuatro barcos sueltan amarras uno tras otro y maniobran lentamente. Uno a uno van saliendo hacia el oeste, abandonando nuestra pequeño seno. Van a tomar la misma ruta que a la venida, dado que en el océano todavía hay un fuerte oleaje. Nos quedamos abandonados a nuestra suerte, por dos meses, en un estado de aislamiento que nos hemos impuesto libremente.

Y, aunque todavía estemos lejos de estar bien instalados, empezamos la exploración. Arnauld, Stéphane, Laurence, Vincent, Joël y Laurent hacen una salida de reconocimiento al otro lado de la cresta que nos oculta, hacia el oeste, las inmensas moles de caliza que conforman el norte de Madre de Dios. Por la noche vuelven con buenas noticias. A tres horas de aquí, han reseguido una ancha franja de arenisca que tiene, a lado y lado, una zona de caliza. Los riachuelos que la drenan vienen tanto de un lado como del otro, pero van siempre hacia la zona de caliza. Una vez abandonan el área de arenisca, las aguas desaparecen. Han visto tres sumideros principales. Uno de ellos ya había sido identificado en la foto satelital. Hay varias simas para descender. En resumen: hay tela que cortar.

Perte
Prospection

En el campamento, todo el mundo se mueve. Hoy hace mejor tiempo. Por los claros que a veces se abren entre las nubes que galopan por el cielo, hasta llega a asomarse el sol y nos regala algún que otro rayo. Una ladera se ilumina y toma los colores del lugar, mientras que miles de espejos se toman el mar. Levantamos los ojos de nuestras tareas para disfrutar estos pequeños momentos de felicidad. Luego, todo vuelve a ponerse ceñudo y nos enfundamos rápido las chaquetas impermeables para capear los chaparrones, que vuelven a hacer acto de presencia. Se tarda dos horas en subir por la tirolina, de cinco en cinco, las 51 planchas de terciado que serán las paredes de nuestra cabaña. Todavía quedan bidones, cajas, montones de cosas. Todo esto dura hasta el anochecer. Solo queda parte de la leña para la estufa, que se irá montando a medida que la vayamos necesitando. Al fondo del seno hemos amarrado nuestra flotilla compuesta por los cinco Bombard. El material de buceo también lo dejamos en el borde costero. Florian, Denis, Cecilia y Georges se encargan de ir fijando los pies metálicos que soportarán las vigas del suelo de la cabaña, algo nada fácil sobre un terreno compuesto por dos riberas rocosas desiguales separadas por una zona pantanosa de dos metros cincuenta de ancho, donde uno se hunde hasta las pantorrillas.

Preneur d'images

Por la noche regresa el mal tiempo. Nos amontonamos calientes y secos en la carpa-comedor, cuales sardinas en lata, alrededor de las mesas más o menos cojas, sentados sobre unos bancos que están de todo menos horizontales. Richard ha conseguido la proeza de cocinar para veintiséis en estas difíciles condiciones. La noche es agitada. Sobre las plataformas, las carpas de tocan y les entra el agua.

Durante este tiempo, continúa la saga de la carga con el material de cine que debería llegarnos por barco. Hoy se ha desaduanado en Punta Arenas, adónde se ha desplazado Marcelo. Hay 48 nudos de viento en Puerto Natales, así que el puerto permanecerá cerrado hasta el viernes. La solución es que Francisco envíe la carga hasta Puerto Riquelme, donde la cargará el don Arturo. Entre las once del viernes y las doce del sábado, debería presentarse una ventana de buen tiempo que permitiría entrar en el Barros Luco el tiempo suficiente para descargar antes de partir cuanto antes.

Miércoles 18 de enero

Un equipo sale hoy por tres días para montar un campamento avanzado en la zona reconocida el día anterior y poder lanzar así las primeras exploraciones subterráneas. ¡Esto empieza a tomar forma!

Massif karstique

El campamento base es la colmena habitual. En cuatro días la cabaña tendrá que estar operativa. Con sus cuarenta y un metros cuadrados de superficie, un espacio seco, aislado, caliente, con un suelo plano, una ducha, una cocina y una estación satélite potente apuntando hacia el mundo... ¡nuestra vida va a cambiar de golpe!

Pero, de momento, para nosotros, que aguantamos estoicamente bajo la incesante lluvia, esto no es más un sueño lejano al que nos aferramos con los pies enterrados en el barro...

Los descubrimientos, ¡por fin!

Publicado el 24-01-2017

Jueves 19 de enero

La base logística, la base logística, la base logística... es lo que centra todas nuestras preocupaciones. A pesar de que nuestro equipo técnico trabaja a destajo, que no deja las herramientas hasta pasadas las 21h y tras una jornada laboral bajo una lluvia que no ha cesado desde nuestra llegada, los avances no están a la altura de nuestra impaciencia. Sin embargo, hoy se han terminado las fundaciones. Es una etapa importante, ya que ahora se podrá empezar con el suelo, sobre el que marcharemos sin problemas y sobre el que podremos poner una escalera de mano sin hacer malabarismos para afirmarla. Sobre esta plataforma indispensable se podrán ir montando los marcos de madera que conforman las estructuras de los muros y todo tomará una mayor velocidad.

Structure de la base logistique

Los seis instalados en el campamento avanzado, llamado «campamento Sumidero», nos informan por radio sobre sus avances. Se han organizado en dos pequeños grupos de tres que han explorado y topografiado sendas cavidades: el sumidero n°1 (que ya habíamos localizado en 2008 durante una incursión que partió de la base minera de Guarello) y el sumidero n°2. Ambas cavidades terminan en un sifón. Una llega a una profundidad de – 50 m (bautizada como Ojo de la Madre) y la otra, a -120 (Ombligo de la Madre). Bajo tierra se sigue el camino del agua con todo el riesgo que ello conlleva pero, como el río está ya en crecida, no hay peligro de que nos sorprenda un brutal aumento de caudal. Este riesgo aumentaría significativamente tras un día sin lluvia, aunque sin duda alguna una posible crecida se reabsorbería muy rápido, porque las zonas drenadas por los torrentes que se pierden bajo tierra no son muy extensas. En caso de duda, la regla intangible es actuar con grandes dosis de prudencia.

Camp avancé

El campamento Sumidero está conformado por dos carpas y una lona de protección extendida entre dos árboles, lo que crea un espacio de vida protegido de la lluvia. Se ha montado sobre una zona abombada al fondo de una depresión. Buena elección: está protegido del viento por los árboles sin las ciénagas que se crean en cada hondonada del terreno. La hierba de alrededor sigue siendo verde, no como en el campamento base, donde, vistas las condiciones reinantes, Bernard requisa una parte de la carpa rusa destinada al equipo de cine: la estufa de leña para la futura cabaña se pone en marcha. Pronto, este espacio se convierte en una gigantesca zona de secado sobrecargada con ropa que gotea por doquier y que uno espera que esté menos helada al día siguiente por la mañana cuando haya que volvérsela a poner.

Entrée de perte

Franck y Carlos han salido a hacer un reconocimiento en buceo del fondo del seno. Hay relativamente poca fauna: estrellas de mar naranjas y azules y algunos peces que circulan entre las anchas hojas de las laminarias que ondulan entre dos aguas. La profundidad aumenta lentamente hasta alcanzar los treinta metros en la desembocadura del seno en el Barros Luco. En ese punto, un oscuro abismo es indicativo de una enorme profundidad.

Viernes 20 de enero

Los cineastas están súper emocionados. Hoy por fin llegan sus 42 maletas de material con el don Arturo, que se ha fletado expresamente. La embarcación también nos trae un material de gran importancia: la famosa antena satelital Explorer GX5075, puesta a disposición de Última Patagonia 2017 por el operador Marlink, uno de los principales colaboradores de la expedición.

Antenne satellite Explorer GX5075

El barco echa las amarras a mediodía y la noria de la tirolina se pone en funcionamiento. Marcelo y Francisco han organizado este viaje y han venido en persona (teniendo que soportar los inconvenientes de cuatro días de navegación) para asegurar que la operación se desarrolla correctamente. Pasan unas pocas horas con nosotros y se embarcan nuevamente. Una vez desembalada y conectada, la antena capta automáticamente la señal óptima emitida por el satélite. ¡Suerte que está impermeabilizada! Impávida bajo la lluvia ajusta su orientación en dos planos perpendiculares con movimientos cada vez más y más pequeños hasta inmovilizarse al conectarse con el satélite. Laurent, el encargado de las conexiones en tierra, se apronta a encontrar los cables correctos, el convertidor, el router, el teléfono especial, el computador... Tras varios tanteos inevitables, tras varias pérdidas súbitas de conexión y de los sudores fríos propios de la tensión, todo acaba funcionando perfectamente a pesar de un entorno particularmente complicado para un equipo de tecnología de punta. El grifo de informaciones empieza a brotar a plena potencia. Es el final de nuestra isla perdida; volvemos a estar conectados con el mundo. Nos enteramos que Francia tirita bajo la nieve y que Chile batalla con los incendios, mientras que nosotros nos empapamos bajo la lluvia.

Antenne satellite Explorer GX5075

Esta tarde dos equipos de reconocimiento han salido en botes Bombard. Uno atraviesa el Barros Luco rumbo a la Gran Barrera. Encuentra una pequeña cala muy protegida del oleaje desde la que se puede abrir un camino cómodo hacia lo alto de este impresionante macizo de caliza. Se extiende, blanco y desnudo, por unos 15 km de longitud, bordeando el seno por el lado sur hasta su desembocadura en el Pacífico. Al frente, en la ribera norte del Barros Luco, otro equipo busca un acceso al karst que se levanta de ese lado y que culmina en el Cerro Vertical (650 m). Pasando por el campamento Sumidero se tardaría mucho más en llegar. Se encuentra un punto de acceso subiendo por el lateral del vasto circo que lo bordea, atravesando un área de bosque magallánico con troncos cubiertos de musgo. Como en el caso de la Gran Barrera, en este vasto lapiaz habrá que instalar un campamento avanzado para poder explorarlo.

Lapiaz

Resiguiendo en Bombard el borde costero, el equipo descubre una gran exurgencia submarina. El agua dulce llega con gran fuerza formando un abombamiento, una especie de champiñón que se eleva bajo el nivel del mar. Se trata de una antigua salida de agua aérea que quedó inundada por la transgresión marina que siguió al final del último periodo glaciar, hace 12.000 años. Franck ya se imagina buceándolo... El regreso al campamento transcurre con el oleaje por la espalda. Un lobo de mar y dos delfines asoman la nariz. Una vez pasados los fragmentados

islotes, a nuestro paso alzan el vuelo un petrel y cormoranes. Unos pingüinos se sumergen, al tiempo que los albatros, majestuosos, vuelan a ras de las olas con increíble facilidad.

En el campamento Sumidero, se explora la gran depresión impermeable situada al norte de las carpas. Sabemos que en ese punto se abre la única cavidad conocida del norte de Madre de Dios. Se trata del Útero de la Madre, explorada en 2007 por Roger Rovira y Cristián Donoso durante una navegación en kayak de 2000 km por Patagonia. ¡Toda una proeza! Por ello, cuando el equipo encuentra cerca del campamento una amplia entrada (de 20 m x 20 m) por la que se filtra el agua, Vincent, José y Stéphane creen encontrarse en el Útero y no insisten. Encuentran un segundo

sumidero que exploran fácilmente y sin siquiera ponerse el equipo de espéleo. De golpe, sorpresa: ¡una marca y un guante! ¡Así que este es el Útero! Bajan hasta el fondo sin material, a unos 700 m de la entrada y a unos -150. Por encima del sifón terminal dos pequeños conductos, a los que habría que acceder en escalada, permitirían quizás evitar el sifón y encontrar la continuación, aunque habrá que regresar con el equipo adecuado.

Entrée de cavité

Durante este tiempo, los otros tres miembros del equipo, Arnauld, Joël y Cédric, se encuentran en otro sumidero que bautizan con el nombre de Lágrimas de la Madre. Progresan hasta la cota -120 y se detienen a 230 m de la entrada por falta de material. Es una galería fósil meandriforme que se encuentra en lo alto de un resalte de tres metros por el que sube el ruido del río. ¡Queda claro que se trata de una zona que promete!

Por la noche se calma el tiempo. Un punto azul se abre entre las nubes, algo que no habíamos visto aún desde nuestra llegada. Los que esa noche se atreven a sacar la nariz de sus carpas confirman haber visto estrellas...

Sábado 21 de enero

Era de esperar... vuelve a llover. En la carpa-cantina los informáticos se apropian de una mesa. A la hora de las comidas, el hacinamiento es total y gestionar el espacio se convierte en una misión imposible. Durante la conexión, nos contactamos por Skype con el CCMM (Centro de consultación médico marítimo), que sigue la expedición, y probamos la maleta Parsys de diagnóstico médico. Bernard compra tranquilamente minutos de telefonía Skype con la tarjeta de crédito de Centre Terre. Realmente, estamos en otra época. Tal y como reza el eslogan de Marlink: «Connect smarter. Anywhere» (Conéctate de forma inteligente. En cualquier parte).

Los dos equipos que habían salido para continuar con las incursiones de reconocimiento de ayer desde el campamento base se encuentran con que hoy el oleaje no les deja pasar. No hay mal que por bien no venga: uno de los dos C5 Bombard hace una escala en una pequeña cala donde descubren una cavidad. Se trata de una galería que cien metros que da a un sifón. Se abren varios accesos a la napa de agua. Sin duda, es la desembocadura de uno de los colectores del sector. A los buzos no les van a faltar objetivos.

Entrée de perte

A las 19:30 llega a la base el equipo del campamento Sumidero, exultantes por sus descubrimientos. Se encuentran con los avances de las obras de la base logística: se han puestos las planchas inferiores del tejado (por lo que estamos casi al resguardo del agua) y se han iniciado las instalaciones interiores. Un embrión de cuadro eléctrico fijado a la pared espera el cableado. Mejor aún: un magnífico plato de ducha nos hace revivir las esperanzas de una ducha caliente al día siguiente... Es el reto que se han planteado Cecilia y Bernard hace tres días y en el que casi nadie confía.

En estas difíciles condiciones impuestas por el medio, las exigencias de confort –a menudo extravagantes- a las que el ser humano se ha acostumbrado acaban reduciéndose hasta convertirse en una verdadera necesidad... ¿No es, quizás, hora de revisar nuestras supuestas «necesidades», de iniciar el camino hacia una mayor frugalidad? Aquí reina la Naturaleza. Estamos en su territorio, a su merced. Es un pequeño recordatorio, a modo de saludo, de la fragilidad de nuestra condición.

Galerie active
Rivière souterraine

Llueven...descubrimientos

Publicado el 29-01-2017

Domingo 22 de enero

Ya empezamos a tener una buena evaluación del sector del campamento Sumidero, así que lo vamos a dejar durante un tiempo para instalar nuevos campamentos avanzados en otras dos zonas de interés de Madre de Dios, sobre las que se había lanzado salidas de reconocimientos en los días anteriores. Se trata de la Gran Barrera y el Karst Norte. Hacia este último Natalia, Jean-Marc y Laurent realizan hoy un porteo de material bajo la lluvia. La pendiente es fuerte y la progresión, delicada, debido a que el terreno es muy accidentado: amplias fisuras, resaltes rocosos o densas zonas de arbustos que se refugian del viento... y todo ello en un entorno mineral, sin suelo que forme aquí la roca caliza. Cada vez hay que sortear la dificultad, lo que significa un largo rodeo tras haber definido una posibilidad de franquearlo... lo que no siempre funciona. Pero se va ganando altura paulatinamente. Se baliza el camino. Tras tres horas y media de progresión, apenas han conseguido remontar 300 m de desnivel y la cresta (visible desde la playa donde se ha amarrado el Bombard) sigue quedando lejos... ¡Algo bastante desmoralizante! Depositan el material en un abrigo rocoso para protegerlo de la lluvia y vuelven a bajar, así, sin más... Es altamente improbable que nadie pase por la zona... así que no hay peligro de robo.

Lapiaz

En el campamento base se prosigue con los trabajos. Abandonamos la incomodidad de la cocina-comedor instalada provisionalmente en la carpa rusa, para disfrutar de la flamante base logística. Mudanza en el barro. La cocina, que cargan dos forzudos, se traslada con el pan aún caliente en el horno. Bajo la lluvia se suceden las cajas de cartón empapadas de agua en las que hemos ido guardando la comida y los utensilios. Se mojan aún más, pero, mientras aguanten, ¡qué importa!, acabarán en la estufa en breve. Bancos y mesas desfilan cuesta arriba para, finalmente, posarse sobre una superficie plana. ¡Todo un lujo! Pero no nos emocionemos: el avance de los trabajos no permite todavía pensar en la entrega de la obra... Falta la puerta de entrada, una parte del revestimiento de planchas, las canaletas, la alimentación de agua en la pila. Hay corriente de aire por todas partes. La iluminación es aún precaria. El suelo está empadado de agua, cubierto de serrín, de embalajes y de desechos de construcción, mientras que la escoba y el recogedor siguen perdidos. ¡Mala suerte! Caen gotas del techo, el viento empuja el agua que se filtra por las juntas aún abiertas de las ventanas. Pero no importa. Por fin, disponemos de una superficie el doble de grande y de una superficie el triple de lo que teníamos. Esto merece una inauguración con pisco sour, un aperitivo típico chileno, preparado a base de aguardiente, de limón y azúcar glacé. Las llamas crepitan en la estufa. ¡Hogar, dulce hogar!

Lunes 23 de enero

Dado que hay que dedicarse urgentemente a los "acabados" de la base para poder realizar los trabajos de primera necesidad que nos ocuparán toda la jornada, solamente parte un equipo a terreno. El objetivo es encontrar un lugar para establecer un campamento en la Gran Barrera. Georges, Arnauld, Cédric y Joël atraviesan el Barros Luco y desembarcan en una caleta protegida. Tienen previsto subir por la arenisca, dado que es un terreno menos complicado que el calcáreo, sobre todo cuando ha sido colonizado por el bosque. Sin embargo, el sector es decepcionante: no hay zonas de contacto entre ambas rocas por las que pueda filtrarse el agua... ni formas de karst bonitas. Finalmente, renuncian. Este no es el acceso indicado para llegar a los sectores interesantes de la Gran Barrera, que quedan muy alejados. Habrá que intentar subir más hacia el oeste. Se baja el material y se abandona el sector.

En el campamento base, sigue la intensa actividad. Florian, Denis, Lionel, Georges, Jean-Phi, al pie del cañón como de costumbre, tienen aprendices menos avezados, pero muy motivados. Se instala una toma de agua en un riachuelo con un tubo y una bomba de extracción. Alimenta una reserva de agua conformada por dos bidones de 200 litros que captarán también el agua de lluvia de las canaletas cuando estén instaladas. Desde ahí, el agua llega a la pila de la cocina y a la ducha, que no entrará en funcionamiento hasta la noche, de la que saldrán rostros sonrientes, oliendo a jabón, felices de poder ponerse, finalmente, ropa limpia sobre un cuerpo limpio.

Es el primer día agradable. No hay mucho viento. Se suceden ráfagas ocasionales y rayos de sol. Los que trabajan en el tejado entre el zumbido están contentos de poder cambiar los discos de sierra sin mojarse.

Ya avanzada la tarde, Natalia, Richard y Georges hacen una escapada. Toman el camino que lleva al campamento Sumidero, para luego, a unos 300 metros de altitud, bajar hacia el nor-oeste hacia una zona de arenisca orientada hacia el NW-SE, en la base de un acantilado calcáreo. Esta alargada depresión drena toda la vertiente impermeable sobre la que caminan. Al fondo, fluye un sinuoso riachuelo y hay un lago en la zona más baja, en el lado este. Sobre la vertiente de arenisca se ve claramente el chirlo de un torrente de lava reciente. Ha transportado durante varios metros de ancho el conjunto del terreno hasta el lago. En toda la zona no hay ninguna salida al mar. A pesar de ello, la prospección es decepcionante ya que ninguno de los tres sumideros revisados es penetrable. ¡En este juego de la oca no siempre se gana!

Martes 24 de enero

Las previsiones meteorológicas prevén una ventada de "buen tiempo" hasta el mediodía del jueves... En realidad, no será así... pero aún no lo sabemos, así que dos equipos salen durante este tiempo hacia el karst norte y la Gran Barrera y se forma un grupo de buceo.

En el karst norte queda por instalar el campamento. Natalia, Jean-Marc, Laurent y Joël se encargan de ello. En este desierto mineral, encontrar un buen lugar es toda una proeza. Finalmente, escogen un replano rocoso al pie de una pared: el Nido de Cóndor. Como no se pueden clavar estacas, los vientos de la carpa se atan a piedras. Cerca, encuentran una pequeña reserva de agua. Stéphane y Richard, nuestros karstólogos en jefe, prospeccionan la zona más baja por el itinerario de acceso. Van en busca de una zona de escorrentía para realizar un experimento 3D. Encuentran uno al que habrá que volver más tarde para poner en marcha la maniobra.

Carlos, Franck y Vincent forman el equipo de buzos. Regresan a los dos objetivos detectados el pasado viernes. El primero no tiene continuación, pero el "champiñón" acaba dando más frutos. Para empezar, hay que agrandar un poco el conducto de acceso sacando piedras. Luego, Franck puede avanzar por una galería confortable, que parece desarrollarse paralelamente a la costa. Bivalvos y algas pueblan las paredes. Franck se detiene a 75 metros de la entrada y Carlos toma el relevo. La galería se sumerge hasta los -22 y, ahora, se orienta hacia el macizo. Franck retoma el relevo en una galería de 5 x 3 metros. El agua salada deja paso al agua dulce, más fría (5 °C). Es un agua clara, poco cargada de ácidos húmicos, que parece venir de lejos. Podría tratarse de un gran colector. Hoy, el equipo progresa 220 metros bajo el agua. Se llega al final, lleno de dunas de arena que barran el paso haciéndolo infranqueable.

Plongée
Plongée
Plongée

Por segunda vez sale un equipo hacia la Gran Barrera (José, Cédric, Laurence, Arnauld, Georges y Lionel) que desembarca en la caleta "Tahiti", llamada así en vista de sus aguas turquesa (poco profundas) vistas en la foto aérea. En realidad, se trata de un lugar un poco menos paradisíaco, pero la progresión sobre el terreno es más fácil. Tras dos horas de marcha pasan por el « collado de Basalto » y desciende por un vasto valle de arenisca donde encuentran el lugar para instalar el campamento: el "campamento del Totem". El valle está drenado por un riachuelo que se precipita en una sima. He aquí el primer objetivo para el día siguiente.

Miércoles 25 de enero

Bajo la lluvia, Lionel, Cédric y Laurence se disponen descender la sima, por la que se precipitan 200 litros/segundo: el nivel del riachuelo ha subido 20 centímetros desde ayer. A -45 llegan a una repisa y, luego, el diámetro del pozo disminuye. Bajan entre el rocío pero, finalmente, la gran cascada en inevitable. Seguir bajando significaría asumir demasiados riesgos. El segundo equipo encuentra un paso entre el bosque y lleva a una amplia extensión de caliza que conforma el columna de la Gran Barrera. La prospección se inicia sobre un terreno bastante regular con una pendiente orientada hacia el Barros Luco. Se descubren cinco grandes sumideros, pero el tiempo empeora. Aumenta el viento y las ráfagas hacen difícil mantener el equilibrio. Luego, la niebla lo inunda todo. Regreso al campamento Totem. Juntos, el equipo de seis emprende la prospección del contacto arenisca-caliza, donde descubren varios sumideros. Más hacia el oeste se adivinan más zonas de contacto interesantes. Parece que la Gran Barrera promete.

Rivière

En el karst norte, tras una noche seca se perfila una mañana húmeda. El objetivo es llegar a una zona de arenisca situada a apenas un kilómetro. Pero ¿qué son las distancias en un terreno densamente fisurado, fuertemente accidentado, plagado de simas que cortan el paso? Alcanza tan solo a realizar un tercio del trayecto y, de camino, encuentran la sima de la Cueva, que habrá que descender, antes de que les sorprenda la niebla. Media vuelta. Rápido. Regresan bajo un cielo plomizo y parten a explorar la zona este. Es un lapiaz extraordinario, formado por lomas de formas bastante redondeadas, separadas por largos y profundos barrancos por los que se progresa muy lentamente. Volviendo hacia el campamento, descubren un amplio abismo de 100 x 15 m, por el que se precipita una multitud de riachuelos procedentes de las acanaladuras del lapiaz. Al llegar al Nido de Cóndor, deja de llover. Aprovechan para hacer un reconocimiento de las simas situadas en la inmensa dolina situada sobre el campamento sin mucho éxito.

Un violento viento con fuertes ráfagas sacude el campamento base. La pésima noticia de la mañana es que la antena satelital puerta a disposición por nuestro partner Marlink no quiere funcionar. De golpe, disminuyen nuestras posibilidades de seguir conectados. No disponemos más que de nuestro teléfono satelital BGAN 710 y de un portátil Iridium para seguir conectados al mundo. Todo se complica para las futuras video-conferencias y el seguimiento del proyecto escolar, que debe realizarse diariamente.

La actividad continúa. En 2008 se había encontrado una cavidad durante nuestra primera estadía en el Barros Luco. En esa ocasión, disponíamos de un barco como base. La Cueva de las Tres Entradas. Richard, Stéphane, Carlos y Franck se dirigen a ella. La entrada baja presenta restos de ocupación. La cueva superior está obstruida. El acceso medio es un conducto con derrumbes del que proviene una fuerte corriente de aire, indicio de conexión con uno o varios orificios que se abren en la parte superior del macizo. Restos de carbón, incluso después de pequeñas escaladas, son prueba de incursiones pasadas. ¿Serían los Kawésqar? ¿O quizás los marineros, atraídos por la leyenda que contaría sobre un "tesoro" escondido en una cueva del Barros Luco? Misterio. Una escalada está equipada con dos sogas. La galería se ramifica formando un laberinto. Se sigue 500 metros por un riachuelo hasta alcanzar dos posibles zonas terminales: un pozo ventilado que habrá que equipar y un resalte que precisa cuerda.

Cavité

Al fondo del seno donde se abre la cueva de las Tres Entradas, Franck y Carlos bucean y juega con un grupo de unos veinte lobos marinos del roquerío cercano. Sin embargo, la gran resurgencia submarina que les había llamado la atención está obstruida por bloques. Como hay que revisarlo siempre todo, Carlos llega hasta la base del acantilado cercano. Regresa con ojos llenos de emoción: ha descubierto una "entrada china" de 20 metros de ancho y 8 de alto. Parece que hay una continuación por uno de los lados. Se oye el sonido de un río.

Tenemos otros dos objetivos importantes. Podremos penetrar las profundidades del macizo tanto desde abajo como desde arriba. ¿Quién sabe si con una unión en el centro y una travesía por descubrir? El equipo regresa al campamento levantando la batimetría del fondo, es decir, a baja velocidad. Los delfines acuden y juguetean alrededor de la embarcación. Franck no se resiste y se lana a bucear con ellos...

Desde nuestro pequeño puerto privado, hoy han salido otros dos Bombard. A bordo van Cecilia, Jean-Philippe, Bernard, Florian y Denis, acompañados del equipo de cine, que quiere filmar los sitios arqueológicos que habían localizados durante las prospecciones costeras del sector en 2008. Mala suerte. El Barros Luco no nos deja que lo atravesemos así que no podemos reseguir la costa y hay que buscar un otro objetivo. Los Bombards se dirigen hacia la escotadura que termina en la playa desde la que parte el acceso abierto hacia el karst norte. En lugar de llegar hasta la playa del fondo, desembarcan en la orilla este, cerca de la entrada de una cala, al pie de una pared orientada hacia el oeste. El día anterior se había localizado ahí una entrada. Al acercarse, Denis y Bernard perciben una zona bajo una bóveda que sopla. Se abre una sala; luego, una galería en forma de sinuoso meandro, un pozo de 8 metros que puede bajarse en desescalada... Se han explorado cien metros y continúa. Florian y Jean-Philippe llegan a la entrada vista desde lo lejos. Es bonito y grande, con una amplia sala desde la entrada (30 x 20 metros). Parten tres galerías con mucha ventilación. Al fondo de la sala de acceso, se encuentran con otra gran sorpresa: una acumulación de conchales de lapas y carbón vegetal que son testimonio de paso. Quizás se trate de nuevo de los Kawésqar, que pudieron haber localizado fácilmente esta entrada desde sus embarcaciones.

Cavité

Jueves 26 de enero

En la Gran Barrera sigue haciendo mal tiempo y no se puede explorar. No queda otra que bajar a Tahití, donde dos Bombard vienen a buscar al equipo. En el karst norte, han pasado una noche seca pero, por la mañana, la lluvia es intensa. Los cuatro parten igualmente a explorar la sima de las mil y una cascadas. Las acanaladuras del lapiaz se precipitan en ríos espumantes de forma violenta en un amplio agujero. Se bajan los primeros quince metros que llevan al fondo de la depresión del que parten dos grandes pozos. Es obvio que es en este lugar donde se concentran las aguas, así que ni hablar de descenderlos. El ruido de las cascadas es tan fuerte que las piedras que se lanzan al vacío parecen nunca tocar el fondo... Se desmontan las carpas del Nido de Cóndor para evitar que se las lleve el viento y se guardan un el lugar mismo. Se inicia el descenso hacia la costa. En la base, a la espera de que lleguen los botes Bombard, se aprovecha para hacer un reconocimiento de una cueva situada en la orilla oeste y que se había visto hacía unos días. Pareciera que de ahí proviene un manantial. Hay un tubo amarillo enrollado al lado de la desembocadura en la orilla, prueba de que los pescadores lo utilizan para cagar agua dulce. Al llegar al pie de la pared atravesando el bosque, se llega a una entrada de 3 x 5 m. Por desgracia, un resalte de roca poco fiable imposibilita el acceso. Se adivinan dos inicios de galerías que parten de la sala de entrada, así que se trata de otro objetivo que habrá que retomar.

En el campamento base diluvia. Se sigue acabando y ordenando la base logística. A los lejos, se ven las olas del Barros Luco y la recuperación de los equipos que regresan de los campamentos es agitada. Las olas espumantes no los disuaden. Empapados, llegan a la base donde ponen a secar sus ropas en la infinidad de cordeles sobre los que penden las prendas para secarlas alrededor de la estufa. Cargada al máximo, calienta sin tregua entre los vapores que se desprenden y se elevan hasta el techo.

Actualización del miércoles 1 de febrero de 2017

Publicado el 01-02-2017

Viernes 27 de enero

Hoy hace un día relativamente calmo. Cédric, Lionel, Arnauld, Joël y Denis parten hacia la cueva de las Tres Entradas para proseguir la exploración. Salen desde la base hacia el este con un bote Bombard recorriendo el borde costero y entran en la primera bahía que se encuentra a mano izquierda. Los delfines juguetean con su embarcación. Tras desembarcar, si se remonta el pie del acantilado por unos 30 metros, se llega a una entrada con un espacio que, muy probablemente, fue aplanado antaño por los Kawésqar. Una pirca, conchales, una costilla de lobo marino confirman su paso por este lugar. Desde ahí, la vista hacia el mar es inexpugnable. Mientras que Cédric y Joël empiezan a levantar la topografía, Lionel, Arnaud y Denis inician la exploración desde el punto final alcanzado el día anterior, en la cabecera de un pozo. El trayecto continúa por una galería de unos ocho metros cuadrados de sección, lugar por el que en algún momento circuló el agua forzando el paso por el conducto. Luego, el agua cavó una incisión de unos 3-4 metros de altura en el suelo, formando un paso muy estrecho pero muy estético. Al lugar, confluyen galerías por las paredes y el techo. Se llega a un volumen mayor a partir del cual la galería principal remonta fuertemente. Es en ese punto donde encontramos las cuerdas que los marineros dejaron el algún momento para los eventuales visitantes. Las dos pequeñas y sencillas escaladas que instalan dan a un complejo de galerías entrecruzadas por las que se sigue la dirección de la corriente de aire. Después del antiguo pozo terminal, el sistema desciende y la galería en conducto forzado sigue presentando corriente de aire. Da paso a una serie de diversos conductos que confluyen. Como se hace tarde, el equipo se detiene en la base de una escalada. Sigue habiendo corriente de aire, nuestro hilo guía en esta compleja red que reúne todas las condiciones para convertirse en la cavidad más importante del sector, tanto por su desarrollo como por sus opciones de penetrar en lo más profundo del macizo.

Progresión por la cueva de las Tres Entradas

En la misma bahía Carlos regresa a la cueva que había descubierto antes de ayer y que se bautizó como «Chinita». Lo acompañan Georges, Richard y Franck. Un río con un caudal de 2 m3 por segundo sale de un bonito sifón situado bajo una amplia entrada. Se pierde poco después entre bloques para resurgir a nivel de la costa. El agua está cargada de ácidos húmicos con un color de té. Podría proceder de un sumidero cercano o de un lago. Franck desenrolla cuarenta metros de hilo de su devanador en una galería poco profunda y sale a un gran vacío de más de diez metros de altura que presenta un fuerte eco. Por la orilla derecha llega un afluente. Decide ir a buscar a Carlos y continuar con él. Exploran unos 80 metros de una galería seca antes de llegar a un segundo sifón. La nueva galería inundada es preciosa y desciende hasta– 24 m para luego remontar. Franck ha recorrido cien metros; Carlos lo alcanza. Pero la autonomía de sus botellas de buceo los obliga a dar media vuelta. El complejo conformado por la cueva de las Tres Entradas y la resurgencia de la Chinita es, a todas luces, una gran red de drenaje del macizo de unas dimensiones raras para Patagonia, que promete bellas exploraciones tanto en el aire como en el agua.

En el campamento base, donde solo podemos comunicarnos con el BGAN 710 de Centre Terre tras la avería definitiva del Marlink, Bernard constata con preocupación que el BGAN también empieza a fallar: por momentos, no se conecta con el satélite o lo hace con gran dificultad. Decididamente, este año la electrónica nos ha traicionado. Además, considerando que la primera video-conferencia está programada para el lunes, esto pinta muy mal.

Stéphane, Vincent y Natalia no regresan antes de las 21:45h, pero por estas latitudes y en verano, a esa hora todavía es de día. Hoy han realizado una maniobra de modelización 3D de un sector del karst que Stéphane había programado y, todo ello, bajo la atenta mirada de las cámaras. Todo ha salido bien (ver la nota científica anexa).

Sábado 28 de enero

La mañana se dedica a la preparación de la evacuación de Michel (ver la actualización sobre seguridad). Por la tarde hace un pésimo tiempo; el cielo se vacía en un gran diluvio. Sin embargo, hay que regresar a los macizos de caliza para aprovechar el periodo de tiempo calmo anunciado para principios de semana: ¡dos días con viento débil! A pesar de la tormenta, Jean-Marc, Joël, Denis, Florian, Lionel se prestan voluntarios para partir hacia el campamento Totem, en la Gran Barrera. Cédric, Arnauld, Laurence y Jean-Phi deciden subir al karst Norte al día siguiente.

Vista del campamento de la Gran Barrera

Richard, Vincent, Carlos y Franck escogen otro objetivo más cercano: bucear el sifón localizado al fondo de la caleta San Pedro hace algunos días por Natalia, Jean-Marc y Laurent. Tras una hora de penosa marcha por el bosque, llegan a la pared ante la que hay un derrumbe y por la que se deslizan varias cascadas barridas por el viento. En la base de una de ellas han encontrado un derrumbe de bloques inestables que desciende desde una entrada hacia un sifón (n°1). Pero el descenso no está exento de problemas, así que deciden continuar por la base del acantilado hasta llegar a una segunda entrada descendente, más practicable, donde se abre una galería y otro sifón (n°2). En honor a la cascada que cae en ese punto, el lugar ha sido bautizado como “Las Duchas de San Pedro”.

Hoy los buceadores, cargados con el pesado material, avanzan con dificultad por el bosque antes de llegar finalmente al sifón n°2. Carlos progresa por él unos 30 metros en sentido ascendente por una galería inclinada. Cuando llega a -18m se detiene debido a la fuerte corriente en contra. Durante este tiempo, Vincent fisgonea por la galería cercana al sifón. Encuentra una sala y el cauce de otro sifón que parece ser el sifón 1, así que se encontraría sobre el mismo trayecto de las aguas, pero en una zona río arriba del sifón 2, que se está buceando en ese momento. Franck reemplaza a Carlos y llega a – 20. Luego el conducto remonta claramente y Franck cree poder conectar con el sifón 1. Pero, desgraciadamente, lo detiene el hilo guía: el devanador está vacío. Regresa haciendo la topografía del sifón.

Inicio del sifón nº1 de la Chinita

Domingo 29 de enero

La noche es tan agitada como la tarde. Las estructuras de las cinco carpas-dormitorio del campamento crujen pero resisten ante los embates de un viento desatado. Las paredes de las carpas se tensan y vibran. El doble techo se apoya en gran parte de las paredes interiores de tela, facilitando que el agua se insinúe insidiosamente en esos puntos de contacto. Para muchos será difícil conciliar el sueño.

Por la mañana, un equipo formado por Natalia, Franck, José y Bernard se prepara para la cueva de las Tres Entradas. Al llegar al pequeño embarcadero, ¡horror!, el mar se ha llevado parte del material. Han desaparecido dos bidones grandes de 200 litres y uno de ellos es vital, ya que contiene el material de mantenimiento y reparación de los Bombard. Entre los ”fugitivos” se encuentra también un bote neumático aún en su bolsa, un kayak inflable, una botella de buceo, dos sacos de leña y algunos pares de remos. Todo se había asegurado bien contra la marea alta, pero aun así… Más tarde sabremos que esa noche se habría producido un temblor de 5,3 en Puerto Williams, al sur de Tierra del Fuego, a mil kilómetros de nuestro campamento. Esto podría ser lo que habría originado esta excepcional marea que se ha llevado nuestro material. La situación es grave. La salida prevista se transforma en una operación de búsqueda… solo que el Barros Luco es un fiordo inmenso, de veinte kilómetros de largo y diez de ancho, con diversas ramificaciones también de considerables dimensiones… Es casi una misión imposible. Aun así, tras un día de intensa búsqueda, conseguimos recuperarlo todo menos la botella de buceo, que permanece ilocalizable a pesar de que Carlos haya peinado las profundidades del seno buscándola. Uno de los dos bidones se ha encontrado a 12km de la base.

En el karst Norte, el equipo ha trasladado el campamento Nido de Cóndor a un lugar más apto.

Lunes 30 de enero

La reparación de fortuna que Bernard ha hecho parece haber estabilizado la antena satelital, así que se podrán realizar las video-conferencias previstas para hoy. La primera es a las 9:30h con el Liceo Louis Lumière de Lyon y la segunda con el liceo Peytavin de Mende y el colegio Ageron de Vallon-Pont-d'Arc (este último participó solamente como oyente). Pero la antena hace de las suyas y la conexión, muy inestable, finalmente no permite realizar la conexión con Lyon. A las 12h, se inicia la video-conferencia con Mende, las condiciones no serán las óptimas debido a la débil velocidad de conexión… pero funciona mínimamente con Bernard, José y Vincent al mando. Tras diversas intervenciones, nuestros especialistas responden a las preguntas realizadas por los alumnos. Finalmente todo ha salido bien, pero las hemos pasado canutas…

Primera video-conferencia con el licep de Mende

Por la tarde, Stéphane realiza una batimetría parcial del Barros Luco, en una zona situada enfrente del campamento, con Georges al timón. Las condiciones de navegación son malas y no es cuestión de acercarse a la desembocadura del seno al Pacífico, donde algunas cartas de navegación indican bajos fondos de tan solo 30 metros de profundidad. Durante las diez idas y venidas que efectuamos a través del Barros Luco, la sonda efectúa más de cinco mil mediciones. De los datos registrados se desprende que el seno gana claramente en profundidad tras el umbral que lo separa del océano, llegando a alcanzar los tres cientos metros de profundidad (límite máximo de nuestro aparto). La sección perpendicular del gran eje muestra caídas abruptas que siguen las laderas de superficie. Este seno, pues, sería uno de los antiquísimos valles glaciares en forma de pila, que luego fue ocupado por un gran lago de agua dulce, hasta que el deshielo de los glaciares no hiciera remontar veinte metros el nivel general de los océanos hace unos 15.000 años. Durante esta lenta transgresión, el agua salada invadió el lago del Barros Luco, confiriéndole el aspecto de extensión marina que presenta actualmente.

Martes 31 de enero

Exploración desde el campamento de la Gran Barrera

El equipo de la Gran Barrera regresa al campamento base. Ha pasado un triste domingo bajo la lona de protección esperando que amainara. Pero las condiciones climáticas siguen siendo desastrosas. Aunque el campamento está a tan solo 200 m de altitud, el termómetro no superó los 6 grados bajo la constante lluvia que sacude las carpas. El lunes, el tiempo les acompaña. Prospectan el contacto arenisca-caliza cercano al campamento en busca de sumideros; luego, la ladera del lapiaz, sin encontrar nada más que una serie de pozos, como uno de 25 metros, que llaman Ayayebien, en referencia al espíritu Kawésqar, Ayayema. Luego, todos ascienden la cima sur de la Gran Barrera, a 637 m de altitud, con el objetivo de tener una vista general de su zona de exploración. El panorama de 360º es magnífico. La vista alcanza los diez kilómetros de roca caliza a sus pies, con el océano a lo lejos, las ramificaciones del Barros Luco y el sur de Madre de Dios, zona que fue objeto de las exploraciones de Centre Terre en campañas precedentes.

La noche del lunes al martes pasa tranquila. Aun así, el sumidero n°1, cercado al campamento, sigue tragando mucha agua y no es posible explorarlo con seguridad. Se contentan con continuar con Ayayebien. A -25m, la sima se divide en una rama activa que absorbe todo el caudal y una rama seca, que es la que se escoge, evidentemente. Da a la cabecera de un pozo de 40 metros que finaliza en un pinzamiento rocoso infranqueable donde desaparece la corriente de aire que recorre toda la cavidad. Se hace la topo y se desinstala la cavidad. La rama activa solo se podrá explorar con buen tiempo, ya que el más mínimo aguacero hace aumentar el caudal considerablemente. ¿Quizás en febrero? El reducido equipo recoge el campamento y desciende al desembarcadero. La travesía del Barros Luco es escoltada por los delfines.

Se continúa con la exploración de la cueva de las Tres Entradas. Stéphane y Laurent topografían las galerías conocidas. Al fondo, Natalia, Bernard, José y Georges continúan la exploración. Tras perder la corriente de aire, la vuelven a encontrar por un paso lateral bien escondido y se adentran en lo desconocido. Lo topografían todo. Casi 50 metros de ascenso en forma de escaladas sucesivas los retrasa un poco. Está claro que es menos rápido explorar un sistema remontándolo desde la parte baja que descender pozos desde la parte superior… a menos que no sean pozos con agua, lo que es la norma por estos lados.

La cueva de las Tres Entradas confirma su potencial. Supera ya los 1.200 m de longitud topografiada… y todavía queda mucho por explorar.

Los buceadores, que sienten que su estadía se termina, realizan inmersiones todos los días. Hoy se dedican a los ajustes técnicos y toma de planes acompañados del equipo de cine. Mañana quieren hacer otra intentona en el sifón de la Chinita.

Sí, enero toca a su fin. Hoy el equipo de febrero despega desde Francia. Tras dos días de vuelos seguidos de dos días de navegación, nos traerán una segunda estación BGAN que nuestro partner Marlink nos presta con un tiempo limitado de conexión para compensar todos los problemas sufridos con la conexión. Con ello aseguramos las tres video-conferencias con los escolares que todavía quedan pendientes el mes de febrero.

Tras un breve intercambio de apenas una hora, el equipo de enero se embarcará inmediatamente hacia el continente y, luego, rumbo a Francia. Los horarios de los vuelos y la escala exigen celeridad. Para ellos, el fin de Última Patagonia 2017 se acerca inexorablemente...

El apunte sobre ciencia

Publicado el 01-02-2017

Un levantamiento 3D en alta resolución de los lapiaces de Patagonia

Las superficies kársticas de Patagonia se cuentan entre las más espectaculares del mundo y uno de nuestros proyectos es estudiarlas y entender las modalidades de formación de estos excepcionales paisajes. Hasta el momento, lo que hemos hecho principalmente es describir y fotografiar este tipo de superficies. Durante las expediciones del 2008 y 2010 pudimos instrumentar una cuenca hidrográfica y hemos realizado numerosas mediciones que nos han permitido entender mejor el funcionamiento de estos lapiaces.

Sin embargo, quedaba pendiente entender aún más la geometría de estas espectaculares formas. Las acanaladuras de disolución son claramente muy interesantes, ya que ellas estructuran la infiltración antes de que el agua penetre el subsuelo. Se organizan en cuencas-vertientes de unos pocos a varios cientos de metros cuadrados y presentan, sobre varias decenas de metros, las morfologías de un drenaje estructurado. Con este fin, se ha optado por recurrir a las imágenes 3D de altísima resolución. La producción de un modelo 3D ofrece, de hecho, la posibilidad de una representación total y exacta de una porción de lapiaz. El duplicado digital es, pues, el soporte (i) de una visualización desviada a nivel informático, (ii) de un análisis de caracteres geométricos del objeto (dimensión, pendiente, micro-relieve) y (iii) de un modelización por simulación de las escorrentías con el objeto de estudiar, a la vez, las dinámicas del flujo y de la erosión.

Para llevar a cabo este proyecto, Centre Terre, que ya está asociado al laboratorio Edytem (edytem.univ-savoie.fr) (CNRS y Universidad de Savoya) para todo lo relacionado al análisis de los karsts, ha iniciado una colaboración tecnológica e industrial con la empresa Perazio Engineering (www.perazio.com). Especialista en el ámbito de las tecnologías 3D en medio complejo, Perazio Engineering ha adquirido una sólida experiencia y referencias de nivel tanto en los modelos 3D de cueva como en Investigación & Desarrollo (cueva de Lascaux, cueva Chauvet, Sistema de escorrentía de aguas servidas de Paris). El objetivo es unir estas competencias para construir el modelo 3D en alta densidad, simular las modalidades de la erosión y valorar en común estos resultados (publicación científica, principalmente).

Hemos podido realizar la primera parte del proyecto sobre las superficies de lapiaz de Punta Blanca, un sector escogido por ser muy representativo. A más de 300m de altitud, sobre un espacio de varios cientos de metros cuadrados, hemos podido conducir la operación de levantamiento con el objetivo de realizar un ensamblaje fotogramético por multi-correlación de imágenes. Esta operación ha consistido en posicionar blancos sobre el terreno, en hacer el levantamiento topográfico de los mismos y, finalmente, en realizar una cobertura fotográfica mediante un dispositivo desarrollado por Perazio Engineering.

Natalia y Vincent pegan una decena de blancos de poliéster sobre la superficie de la caliza. Se realizará el levantamiento topográfico de los mismos con el objetivo de disponer de una escala, una base y una orientación correcta del modelo.
La pértiga desarrollada por nuestro partner Perazio Engineering permite conseguir varias imágenes de manera simultánea.
Stéphane recorre la acanaladura en ambos sentidos para realizar la toma de las 4300 fotografías que servirán al ensamblaje del modelo 3D.

Ahora se tratarán 4.300 fotografías en la estación de trabajo a nuestro regreso a Francia. Una vez realizado el modelo 3D, podrán iniciarse las operaciones de análisis y de simulación, que esperamos nos den una visión renovada e innovadora de estos paisajes tan espectaculares.

La cuenta vertiente estudiada es una pequeña porción de superficie de lapiaz de menos de 200 m². Los blancos, visibles a ambos lados sirven para un control geométrico del modelo.

Prevención y seguridad, palabras clave de la expedición

Publicado el 31-01-2017

Comunicar sobre un accidente o una enfermedad que afecta a uno de los miembros de la expedición no es fácil. En modo alguno pretendemos, por ello, esconder información, sino evitar alarmar inútilmente a la familia. Decimos inútilmente porque los familiares no tienen posibilidades de informarse más sobre los hechos, ni sobre el estado físico o psicológico de la persona afectada. Ahora que Michel está seguro en el hospital de Punta Arenas y que sus seres queridos están al corriente y pueden ponerse en contacto con él, reconstruimos lo ocurrido, lo que también nos brinda la oportunidad de hablar sobre el dispositivo de seguridad de la expedición Última Patagonia 2017.

Equipe Madre de Dios

El sábado 14 de enero, justo cuando nos preparábamos para abandonar los barcos, Michel no vio que la trampilla situada en el suelo de la cabina central del barco estaba abierta y apoyó el pie en el vacío. Se golpeó violentamente la caja torácica contra el borde de la escotilla, quedándose sin respiración por algunos segundos, que le parecieron una eternidad. En seguida se percata de una enorme contusión en el torso y teme haberse fracturado una costilla. De inmediato se contacta al CCMM (el Centro de consultación médico de Toulouse), al que Centre Terre está afiliado desde 2010 para el seguimiento médico de los miembros de la expedición. Nos indica que este tipo de fracturas solo se curan con el tiempo, ya que no hay manera de reducir ni detener el movimiento de la caja torácica producido por la respiración. Así que a Michel no le queda más remedio que asumir el dolor con paciencia y limitarse a disminuirlo. Se le administra un tratamiento clásico que, como es sabido, suele afectar al sistema gástrico e intestinal. Por ello, ni Michel ni el CCMM se alarman cuando estos efectos secundarios se manifiestan. El CCMM le administra otro tratamiento para contrarrestarlos.

Sin embargo, la situación de Michel empeora. Parece que el dolor de la contusión inicial está bajo control, a tal punto que es apenas perceptible comparado con los retortijones intestinales que ahora padece. Nada lo alivia. Gracias a la maleta médica Parsys operada por Bernard, se pueden realizar exámenes a distancia. Los profesionales del CCMM son capaces de determinar el estado general del enfermo, pero sin poder realizar un diagnóstico más preciso. Temperatura, pulso y tensión: normales. De manera incomprensible Michel sigue debilitándose y permanece postrado todo el día con náuseas, sin comer y deshidratándose. Parece que le falla el sistema digestivo, a tal punto que, finalmente, se decide poner en marcha una evacuación acordada entre el jefe de expedición, el paciente y el cuerpo médico. En ese momento, se activa el seguro médico de Michel.

Sin embargo, sacar a un enfermo de lo más remoto de Madre de Dios poco tiene que ver con las evacuaciones clásicas que las empresas especializadas operan diariamente en todo el mundo; por no hablar de las particularmente duras condiciones meteorológicas propias de esta zona... Bernard y Marcelo ponen en contacto a la empresa aseguradora con la única empresa en Punta Arenas con experiencia en este tipo de operaciones. No obstante, el único helicóptero de que disponen para un radio de acción suficiente (400 km) no se encuentra en la zona.

No queda otra opción que activar al cuerpo de la Armada de Chile con amplia experiencia en este tipo de extracciones complicadas. Marcelo activa sus contactos y consigue que la Armada intervenga, a pesar de que ésta está siendo muy solicitada debido a los grandes incendios que afectan la zona central de Chile. Finalmente se programa la operación para el mediodía del 28. Ese día amanece con muy mal tiempo, con lluvia y viento a la vez, y Michel se preocupa. Pero hacia las 11h mejoran las condiciones, lo que indica que la ventana escogida por la Armada es la correcta.

Bernard localiza y marca la única zona donde puede aterrizar el helicóptero. Se encuentra enfrente del campamento, al otro lado del seno. En cuanto se oye el helicóptero aproximarse, se levanta una nube de niebla: se han encendido dos bengalas y un fumígeno con el objetivo de facilitar el aterrizaje al piloto. En el campamento base se pone en marcha una caravana para guiar a Michel, que no puede sostenerse solo. Tras quince minutos de marcha, Michel sube al helicóptero y se cierran las puertas. El aparato despega, gira sobre sí mismo y emprende el vuelo de más de tres horas vía Guarello, donde deberá recargar combustible.

Hélicoptère de l'Armada Chilienne
Hélicoptère de l'Armada Chilienne

Más tarde sabremos que Michel habría sido hospitalizado en Punta Arenas sobre las 16h. Para finalizar el relato: lo que ha provocado que el estado de Michel se degradara no tiene nada que ver con su caída; se trata de una infección intestinal grave posterior que ha afectado su sistema digestivo. Él es el único afectado y no se sabe qué se lo ha podido provocar.

Actualmente está fuera de peligro, pero sigue bajo tratamiento. En las próximas 48h podrá salir de observación.

Estas peripecias confirman que todo puede ocurrir durante una expedición, incluso lo imprevisible. Pero no por ello podemos dejar de programar lo previsible. Para nosotros, esta programación comienza varios meses antes conformando un gran botiquín que se quedará en la futura base logística y de varios otros botiquines más pequeños que se utilizarán en los campamentos avanzados. El contenido lo determina el CCMM, que también organiza para nosotros un día de formación general. Entre los posibles imprevistos se incluyen los trayectos de aproximación en botes Bombard. Chalecos, material de seguridad a bordo, formación en caso de caída de hombre al agua es algo que todos conocen. Durante los desplazamientos en barco de los equipos al inicio, mitad y fin de la expedición, también se efectúa diariamente un punto de seguridad, dado que las condiciones cambian constantemente. Durante el transcurso de la expedición se consulta el tiempo constantemente, sobre todo, las previsiones de viento, dado que es lo que determina las opciones y limita las condiciones de navegación.

Lapiaz

El último eslabón de la cadena de seguridad es el propio participante. Todos tienen absolutamente claro que no deben partir nunca solos ni ponerse en riesgo, en vista de la situación de aislamiento en que nos encontramos. Es decir, siempre hay que mantenerse un grado por debajo de las posibilidades reales. Todos saben también que ningún equipo debe partir nunca sin una radio completamente cargada, que los campamento avanzados deben reportarse al campamento base cada día para informar de sus actividades a las 10h, 12h y a las 20h y que, si no se cumple con este protocolo obligatorio, se activa una intervención preventiva desde el campamento base, lo que afecta el funcionamiento general de la expedición.

A pesar de todos los preparativos realizados antes del inicio de la expedición, a pesar del estricto respeto de estos procedimientos de seguridad durante toda la expedición, a pesar de que se informa permanentemente sobre el desarrollo de la expedición a nuestro equipo y a las autoridades chilenas a través de Marcelo para asegurar el funcionamiento general de nuestras actividades, Centre Terre ha tenido que gestionar tres evacuaciones en las ocho campañas realizadas en los últimos veintidós años. En todos los casos han sido producto de un hecho fortuito imposible de prever: una caída en un pozo de superficie cubierto de arbustos y una roca que se cruza en el camino de un miembro del equipo; otra caída producida por el desprendimiento de una presa de roca; y, finalmente, la infección intestinal de este año.

Es obvio que al explorar en condiciones extremas territorios desconocidos nos exponemos a estos riesgos aleatorios. No nos queda más remedio que aceptarlos, intentando evitarlos en lo posible. Por suerte, la exploración está llena de momentos únicos, de descubrimientos sin parangón y de sólidas relaciones humanas que, para nosotros, la convierten en algo irremplazable. Es ese el punto que tanto nos atrae de las islas de caliza inexploradas de Patagonia; es ese el motivo por el que regresamos una y otra vez.

Lapiaz

El tiempo cambia y, con él, los equipos

Publicado el 05-02-2017

El equipo al completo bajo el (escaso) sol de Madre de Dios

Miércoles 1 de febrero

El tiempo no hace más que empeorar este día en que regresa al campamento base el equipo del karst norte. Antes de abandonar un campamento hay que dejar las carpas bien aseguradas y desmontar la lona de protección para evitar que el viento la sacuda y acabe rompiéndola. Antes de partir, también hay que hacer el inventario del material y de la comida que se deja con el objetivo de que el siguiente equipo complete lo que falte.

El equipo que regresa nos detalla sus peripecias. La comunicación con el campamento karst norte es complicada y a la base han llegado solamente noticias fragmentadas. Nos cuenta que el 29, tras 45 minutos de marcha aproximadamente, Arnauld, Laurence, Jean-Philippe, Cédric y Luc (del equipo de cine) habían decidido desplazar el campamento. El “Nido del Champiñón congelado” está situado a un cuarto de hora de marcha en un lugar un poco más elevado que el campamento anterior, también en una zona rocosa por donde circula el agua, pero hay sitio para montar tres carpas y una lona al abrigo del viento (menos del viento del norte). Las carpas que se instalan están empapadas y la lluvia no cesa. Además, hace mucho frío… pero ¡la aventura es la aventura! El agua que se desliza sobre la roca entra en las carpas… para no salir. Ha habido que hacer unos cortes en el suelo de una de las carpas para que el agua circule. Después de una sopa caliente, uno se mete vestido en el saco de dormir con la esperanza de secarse un poco. La noche es glacial y difícil. El 30 temprano amanece con montoncitos de granizo que se van derritiendo por todas partes, signo de la rudeza del clima.

Pero el tiempo ha mejorado: la lluvia (que a veces es granizo) es ahora intermitente. El primer objetivo que se escoge es la banda de arenisca situada al norte, que burló al equipo anterior. Alcanzarla es cualquier cosa menos fácil: fracturas, depresiones y franjas de bosque muy denso que ralentizan la progresión. El itinerario pasa cerca de un gran pozo de 80 metros y una gran cueva. El sumidero al que finalmente llegan tras tres horas de marcha es decepcionante. Los caminantes resiguen el contacto arenisca-caliza hasta llegar a un punto elevado desde el que ven, lejos y al nor-este, el canal Trinidad y el seno Egg.

Martes 31. El tiempo empeora y, a priori, apetece más ir bajo tierra que explorar el karst de superficie. Arnauld y Laurence llegan a los - 47 m en la cueva de los Gringos que el equipo anterior había localizado. Cerca del campamento, situado en la “dolina del Camello” (llamada así por la forma de una roca calcárea cercana), Cédric encuentra dos pozos paralelos secos. Hacia los - 25 m, lo alcanzan Arnauld y Jean-Philippe. Los tres llegan a una zona más ancha inclinada que da a un magnífico pozo de 50 metros (vacío absoluto), que da a una gran sala de 30 metros de diámetro. El conjunto es magnífico. La cavidad sigue, pero hay que poner cuerda. Conduce a un derrumbe, luego, al “meandro de los Egipcios”, tan estrecho que uno tiene que escoger antes de entrar en él de qué lado poner la cabeza para poder franquearlo… Inevitablemente, una zona de pinzamiento los detiene a la cota de - 120 m. Salen a la superficie a las 23h, cuando ya ha oscurecido.

Hoy toca volver al campamento base. Abajo, un lobo marino hace piruetas en el agua, que el fondo de fina arena colorea de verde claro. Pero con la marea baja el zodiac ha quedado posado en tierra. Hay que desencallarlo, lo que -por suerte- no presenta mayor dificultad.

El Bombard ha quedado en tierra. Habrá que desplazarlo...
Regreso a al campamento base tras varios días de exploración

Los buzos están en el sifón de la Chinita. Vincent, Carlos y Franck cuentan con la ayuda de dos porteadores, Laurent y Richard, ya que el acceso es complicado y el material pesa. Y es que van a bucear los tres. Hay que hacer dos viajes para llevarlo todo. Los dos porteadores ahora de dedican a actividades de tipo científico: medición de temperatura, humedad, conductividad del agua. En el primer sifón, Franck deposita un luirógrafo (un aparato autónomo que, entre otras cosas, permite hacer un seguimiento a largo plazo del nivel del agua, es decir, del caudal del sifón). Luego, instala dos captores de temperatura en la galería inter-sifón. Vincent y Carlos lo alcanzan y los tres se dirigen al segundo sifón, que es amplio y de agua clara. Vincent va delante y desenrolla el hilo guía luchando contra la fuerte corriente. Franck fija el hilo y Carlos filma.

Al llegar a -33 m, Franck pasa a sus botellas principales cuando uno de sus reguladores se congela y se pone en flujo de aire continuo (lo que provoca que se vacíe la botella muy rápidamente dejando sin aire al buzo). Cambia que boquilla y da media vuelta. Avisa a Carlos, quien capta rápidamente e intenta cerrar el regulador de Franck. Es entonces cuando se le congela el segundo regulador y se produce otra fuga de aire. ¡Alerta máxima! Pero esto no es todo… hoy Franck no lleva las botella en “lateral” (una a cada lado del dorso), sino en “dorsal”, lo que le impide llegar a los reguladores para controlar la situación. A Carlos no le da tiempo de reaccionar. Franck ha decido rápidamente hacer otra cosa: como no llevaba mucho tiempo buceando puede salir a toda velocidad hacia la marmita de la que parte el sifón 2.

Los buzos se equipan en la entrada del sifón de la Chinita

Finalmente, Franck consigue salir del sifón, mientras que sus reguladores siguen perdiendo aire hasta que no le quedan más de 50 bares de presión (de los 230 iniciales) en las botellas, es decir, de tres a cuatro minutos de aire. Le ha ido de un pelo. Franck se ha llevado el mayor susto de su vida. Vincent, que sigue a la cabeza, al no ver a sus compañeros (habían acordado permanecer juntos), comprende rápidamente algo grave ha tenido que ocurrir. Abandona la punta a - 38 m, a 122 m de la entrada del sifón 2, con una continuación hasta unos - 45 m en una galería de casi veinte metros cuadrados de sección, que expulsa 3m3 de agua a 6 °C por segundo. Al llegar al sifón intermedio, Vincent le pasa a Franck su botella de reserva para que pueda superar el primer sifón. Todo vuelve a la normalidad, pero el capítulo que se cierra ha sido difícil. La sangre fría y la experiencia de nuestros tres buzos han evitado lo peor.

Jueves 2 de febrero

La cueva de las Tres Entradas sigue centrando nuestro interés. Stéphane, Laurent, Joël y los dos Georges, acompañados por Cecilia, nuestra arquitecto, trabajan hoy en la zona de entrada donde todavía no se han revisado varios inicios de galerías (algunas de ellas, con corriente de aire). El programa es explorar, instalar, topografiar, fotografiar. Por la tarde se ha explorado toda la zona y la maraña de galerías superpuestas que caracterizan esta parte de la cavidad se torna aún más compleja. Durante este tiempo, Laurence, Cédric, Florian, Bernard y Jean-Marc se encuentran en el final de la cavidad, siguiendo la corriente de aire, abandonando los afluentes laterales que van encontrando. La gran cantidad de escaladas (que consumen un centenar de metros de cuerda) los retrasa. El perfil de la cavidad presenta el aspecto de dientes de sierra. Todo parece indicar que es posible conectar con otra cueva que da al exterior.

Laurence en exploración en la cueva de las 3 entradas

En total, el desarrollo de la cavidad hoy ha aumentado en más de ciento cincuenta metros de galerías nuevas. La cueva de las Tres Entradas cumple con las expectativas.

En el mismo sector, Arnauld, Jean-Philippe y Richard siguen con la prospección sistemática de la base de las paredes costeras. Las más de 4 horas de progresión por el bosque no aportan ningún nuevo descubrimiento.

La video-conferencia con el liceo Auguste & Louis Lumière (que no se había podido realizar antes), transcurre sin incidentes. José hace un recuento de las virtudes pedagógicas de la espeleología, Bernard les habla sobre el desarrollo de la expedición y Vincent responde a las numerosas preguntas. Los alumnos están encantados, lo mismo que nuestros representantes.

Aprovechando que el tiempo mejora (relativamente), Natalia, Denis, Lionel y José suben hacia el karst norte. Este campamento es realmente itinerante. Se encuentran las carpas empapadas, llenas de agua. En resumen: el campamento es inhabitable. Lo desmontan todo y lo instalan inmediatamente en un tercer lugar que acondicionan para poder montar dos carpas. Es un punto intermedio entre los dos primeros emplazamientos, protegido por una pared y un poco de vegetación.

Viernes 3 de febrero ¡Aperitivo en la terraza!

Esa mañana, al abrir la puerta de la carpa, tanto en el karst norte como en el campamento base, nos espera una gran sorpresa: ¡hace bien tiempo! No se trata de un simple trocito de cielo azul en un mar gris. No. El cielo está completamente azul y por él circulan con parsimonia simpáticos cumulus. El campamento base todavía está a la sombra, pero la Gran Barrera, que vemos justo enfrente, se presenta con todo su esplendor, con sus laderas cargadas de densos bosques que culminan en las blancas cimas. Rápidamente, el sol desescala por las laderas e ilumina el campamento. Enero no ha tenido piedad de nosotros, pero febrero (que estadísticamente es mejor) se nos presenta con su mejor cara.

El pequeño grupo del karst norte admira el paisaje rocoso que lo rodea y que se seca rápidamente. Todo se torna de un blanco casi cegador. Se dividen en dos equipos. Lionel y Denis van a explorar un pozo de superficie situado no muy lejos del lugar donde se había instalado el segundo campamento. Es un bonito pozo de 40 metros que da a una simple pendiente de derrumbe y llega a la cota - 50 m, sin salida.

Natalia y José prospectan el lapiaz hacia el sur-oeste en dirección a la caleta San Pedro. El lapiaz es magnífico, pero ¿cómo saber cuál de las innumerables aperturas que agujerean el suelo es la que permite bajar a mayor profundidad? En este lugar, donde hay que buscar no es en medio del karst, sino en las márgenes, en el contacto con la banda de arenisca situada más al norte, a la que se ha llegado recientemente y de la que se ha revisado una pequeña zona, que habrá que seguir prospectando hacia el nor-oeste, con el objetivo de buscar sumideros por los que se pierden las aguas de superficie que circulan por terrenos impermeables. Los sistemas más interesantes de aquí se han formado en estas condiciones. Por desgracia, el karst norte es inmenso y este objetivo queda muy alejado. Natalia y José caminan seis horas, atravesando suntuosos paisajes con increíbles formas de roca cincelada, pero no encuentran ni cometas ni champiñones de roca. La razón es simple: por estos lados, en el suelo, no se encuentran los bloques erráticos de roca insoluble que preceden a su formación.

Lo único que encuentran es un “sombrero de champiñón” de caliza posado en el suelo, aunque se trata del resto del desmantelamiento de un fino estrato calcáreo. Este fenómeno de ablación o de alteración de diminuto estrato da lugar a bloques de caliza que, a veces, ¡”caminan”! De hecho, se desplazan poco a poco por la pendiente, dejando detrás de ellos una “pista” que consta de marcas sucesivas (3 o 4) más oscuras que el claro suelo. Lo que también hace que se desplacen son los excepcionales episodios de fuerte viento o de escorrentías particularmente violentas que las va empujando pendiente abajo. Aquí, las piedras caminan y, en los collados con fuerte ventilación, incluso llegan a volar.

Tras un breve receso de buen tiempo por la tarde, regresa el sol, de manera tan intensa que en el campamento base, por primera vez, se toma el aperitivo en la terraza, delante de la cabaña, mirando al sol que va descendiendo hasta desaparecer tras la colina de enfrente, iluminando de lado el Barros Luco, que se presenta liso como un espejo.

Puesta de sol en el seno Barros Luco

Por desgracia, para el equipo de enero este buen tiempo llega demasiado tarde. Su partida está programada para el domingo a las seis de la mañana, así que hoy toca lavar, secar, ordenar, doblar, acondicionar, guardar. En los bidones que se cargarán en el contendor y que llegarán dentro de varios meses a Francia metemos bloques de carburo de calcio para que absorban la humedad y eviten que el material se oxide y la ropa se pudra.

Los que se quedan los dos meses no tienen estas obligaciones y se dedican a sus labores. Como el tiempo acompaña, programan una salida al Barros Luco. No faltan candidatos: diez se lanzan sobre los dos zodiacs para salir por el día, con gafas de sol y crema solar, ya que aquí estamos en los límites del agujero de la capa de ozono que afecta a la Antártica y el UV es muy fuerte.

El objetivo es ir a filmar las muescas marinas situadas en la extremidad de la Gran Barrera y hacer un reconocimiento del camino de acceso al campamento 2 de 2010. Se da un rodeo para pasar por la resurgencia de la cueva de las Tres Entradas, donde ayer se hizo una coloración. ¿Habrá salido la fluoresceína? ¿El agua saldrá de color verde? No está claro y hay diversidad de opiniones. Se realiza un muestreo que se analizará en laboratorio. Bernard aprovecha para ver el acantilado más de cerca usando un original método: con el dron del equipo de cine y el visor del video ve directamente y fotografía esta entrada que, de otro modo, solo sería accesible tras una larga escalada.

Después comemos algo en la zona de las muescas en un ambiente que recuerda al de la costa de Marsella… Richard quiere ir a ver una resurgencia que ha localizado por fotografía aérea. Es una entrada que se abre directamente al mar y que da a una marmita de la que parte un bello sifón por el que salen de 2 a 3m3 por segundo a pesar de los dos días sin lluvia. Sin duda, hay que volver. Gracias al Nautiz X8 que nuestro partner Handheld nos ha puesto a disposición, la cavidad se geolocaliza y fotografía a la vez y se ubica, automáticamente, en el mapa de base que viene con el aparato.

Luego, el grupo busca el camino de acceso que permita llegar a pie hacia los senos Norte y Contreras, trayecto que se recorrió ya en 2006 y que será nuestro itinerario de evacuación en caso de necesidad. Último golpe de suerte: no muy lejos del lugar, cerca de donde habíamos encontrado el bidón de material de reparación de los botes Bombard hacía dos días, encontramos la botella de buceo de carbono que se había perdido.

La noticia llega al campamento base hacia las 15h por teléfono satelital: el equipo de febrero ya se ha hecho a la mar. Los que descubren la Patagonia por primera vez y navegan en estas condiciones idílicas sin duda alguna pensarán que les hemos mentido sobre este lugar y su clima. Pero están viviendo algo así como un espejismo. Tiempo al tiempo. Es la última tarde y los ánimos están divididos entre los que se quieren quedar y los que desear regresar. Festejamos con un pisco sour y tostadas de pan recién hecho por Georges con foie gras de Richard, seguidos de una gran variedad de flammkuchen y de pizzas magistralmente cocidas a fuego lento por Luc. Hablamos durante un buen rato sobre este mes que ha pasado tan rápido y que ha sellado tantas amistades. Nos acostamos tarde, admirando por primera vez la vía láctea y los astros de este cielo austral menos conocido para nosotros, como la Cruz del Sur, que brilla sobre la punta este de la Gran Barrera.

Los delfines escoltan al equipo de febrero

Sábado 4 de febrero

Tras la fría noche que trae un cielo despejado, se produce la magia: hoy hace mejor día aún que el día anterior. A las 9h, el don Arturo y el Rosita aparecen por el horizonte, turbando apenas las calmas aguas.

Para los miembros del equipo de febrero que empiezan a desembarcar y se dirigen al campamento base, poner los pies sobre Madre de Dios es duro. Sus flamantes zapatillas de la civilización patinan en la marcada y fangosa pendiente que nuestro porteo de material del inicio ha convertido en un fangal. Meter los pies por completo en un barro oscuro y líquido en menos de diez metros es un bautismo a fuego un poco rudo, pero es una buena manera de tirarse, literalmente, a la piscina. Pero, por lo demás, los afectados pronto superan el trance, felices de poner los pies finalmente sobre Madre de Dios. Los que parten, por el contrario, han elaborado ya estrategias para llegar con los pies secos al barco. Hombre prevenido vale por dos.

Nos reencontramos, nos saludamos, las carpas se vacían y se vuelven a llenar con nuevos ocupantes. La tirolina vuelve a ponerse en funcionamiento y por ella suben y bajan de manera alterna mochilas y bidones de material de los uno y de los otros. Ha llegado el reaprovisionamiento de carburante, gas y víveres para completar lo que empezaba a escasear. Por la noche, de nuevo, fiesta. Marcelo hace un cordero al palo para celebrar este momento de cruce de los dos equipos. Unos parten con los ojos llenos de recuerdos; los otros llegan con ganas de descubrir lo que les depara el destino.

El equipo se renueva y la expedición continúa.

El apunte sobre ciencia

Espeleotemas extraídos para un estudio paleo-climático

Ir bajo tierra y explorar las cavidades permite remontarse en el tiempo y encontrar la huella de climas pasados. De hecho, el medio subterráneo no es un medio cerrado, sino todo lo contrario. Se trata de un espacio de intercambio permanente con el exterior. Los ríos de superficie que se pierden bajo tierra transportan, por ejemplo, elementos (cantos rodados, arenas, materia orgánica, etc.) que podemos encontrar atrapados en las cuevas. Asimismo, las estalactitas y estalagmitas crecen con el agua que se filtra en el sistema de fisuras, pero esta agua procede de la superficie y también transporta con ella elementos diluidos. Para quienes las saben leer, estas informaciones contenidas en las entrañas de las cuevas pueden convertirse en una potente grabadora de las variaciones medioambientales del pasado.

Durante la exploración del Ojo de la Madre (uno de los sumideros más altos que hemos podido explorar), pudimos identificar una sección sedimentaria muy interesante en un rincón lateral a la galería. Esta sección estaba compuesta por una importante acumulación de grava, cantos rodados y arenas. Pudimos identificar que, por encima, se estaba formando una concreción (ojo-B). Además, bajo la sección sedimentaria, otra concreción (ojo-A) había sido sellada por las arenas y las gravas. Sin embargo, se sabe que los espelotemas se formas principalmente durante las fases climáticas cálidas o templadas (como el periodo actual).

Extracción de la muestra en el Ojo

Los depósitos detríticos (cantos rodados, gravas y arenas) son testimonio de fases frías o de fases de flujo más importante. También sabemos que la última fase glaciar importante del planeta tuvo lugar hace entre 22.000 y 25.000 años y que recubrió gran parte del archipiélago Madre de Dios. A partir de estos conocimientos generales y de estas observaciones de terreno es posible pensar que la estalagmita escogida (ojo-A) data de un periodo cálido anterior al último periodo frío. Sin embargo, las estalagmitas pueden datarse con métodos radiométricos y, por ende, debe ser posible datar el conjunto del depósito tomando dos espeleotemas que enmarquen la serie detrítica.

Análisis de la sección del Ojo

Existe un acuerdo de colaboración entre Centre Terre con el laboratorio Edytem (CNRS-Universidad de Savoya) y la universidad de Melburne (Australia), ambos centros especializados en los estudios paleo-climáticos en cavidades. Los dos espeleotemas extraídos serán objeto de micro-extracciones de muestras que se datarán mediante el método Uranium/Thorium, un método que permite obtener la edad absoluta hasta un máximo de 400.000 años, es decir, más allá del último periodo frío. También se prevé realizar análisis isotópicos (que permiten detectar las paleo-temperaturas). Igualmente esperamos entender mejor las variaciones climáticas de todo el borde oeste de Patagonia durante las últimas decenas de miles de años.

Espeleotema del Ojo A&B

Extracción de la muestra en el Ojo : extracción de la sección sedimentaria en el sumidero «Ojo de la Madre». Una importante espesura de cantos rodados, de gravas y de arenas da fe de un flujo de agua que ha transportado estos elementos detríticos probablemente al final del último periodo glaciar.

Análisis de la sección del Ojo : los documentos (topografía de la cavidad, toma de muestra de la sección, descripción de las muestras) se pasan a limpio y se ordenan en el campamento base pocos días después.

Espeleotema del Ojo A&B : se extraen los dos espeleotemas que encuadran la serie detrítica. Serán objeto de dataciones absolutas mediante el método Uranium/Thorium y de análisis complementarios que permitirán aumentar el conocimiento las variaciones climáticas acaecidas en la región durante las últimas decenas de miles de años.

Prometedores descubrimientos cerca de la costa

Publicado el 11-02-2017

Domingo 5 de febrero

Tras todas estas oscuras noches bajo la lluvia, ayer, la luna llena inundaba de una luz casi irreal el campamento base... Esa mañana a las 6 en punto las dos embarcaciones que debían llevar al equipo de enero de regreso a la civilización levaban anclas. El viaje transcurrió sin novedades, pero el oleaje a la salida del Barros Luco seguía siendo fuerte a pesar de los días de calma, tanto así que hizo crujir las naves y desempotró la cocina de uno de las dos en medio de un estruendo que despertó a los que aún dormían pese al bamboleo y sacudidas. En Punta Arenas los viajeros visitaron a Michel en la clínica. Sigue mejorando y espera que pronto le den el alta, aunque seguirá en observación hasta finales de esta semana. Los médicos siguen sin comprender cómo pudo sufrir una deshidratación tan severa, hasta el punto que el enfermero del helicóptero tuvo que tratarlo de urgencia. No se le ha detectado ningún parásito en las muestras analizadas. Se le están realizando análisis complementarios.

En la isla ha vuelto la lluvia tras este paréntesis de buen tiempo. Esta mañana, Bernard y Marcelo confían en las previsiones del tiempo, que siguen de cerca. Aunque el cielo esté gris y caiga una fina lluvia es una ventana de buen tiempo. Sin duda. En todo caso, se trata de la mejor desde el inicio de enero: la altura de la ola en el Pacífico es de tan solo 2,30m. Hoy es, pues, el día para ir hacia las playas del Pacífico, justo a la salida del Barros Luco.

Tras un briefing para los “nuevos” (que todavía están en fase de adaptación) se inician los preparativos: rellenar las garrafas de carburante, embarcar el material de seguridad, realizar los últimos ajustes. A bordo de los dos Bombards, doce personas (la mayoría en traje de neopreno) llevan su material de espéleo y de foto. El equipo de cine va con ellos.

Cuarenta minutos más tarde los dos Bombards, que se siguen de cerca, llegan al frente Pacífico. En la orilla derecha, poco después de la bahía Blanca (de donde parte nuestro itinerario de acceso al karst norte), aparece una primera cueva con una imponente entrada de 40 metros, pero sin continuación visible desde los botes... Y en eso quedará la cosa, al no poder desembarcar porque el oleaje rompe con violencia contra el acantilado que se sumerge directo en el mar. Ni hablar de intentar abordar esta fortaleza. La historia se repite un poco más adelante, en la pared del cabo Vertical, con una cueva que ya se había visto en nuestras entradas y salidas marítimas del Barros Luco. Por suerte parece que es menos complicado acercarse y Anthony y Denis realizan un desembarque a lo comando. El segundo Bombard de apoyo se queda cerca.

La entrada de la cueva es enorme.

La entrada es enorme. Los dos recorren rápidamente los 50 metros que los separan de la costa y entran en la cueva. Anthony y Denis exploran 200 metros de galerías yendo en direcciones distintas... Parece que sigue...

No hay duda que habrá que regresar, pero, por el momento, el objetivo principal sigue siendo intentar desembarcar en las playas del Pacífico, algo que parece posible visto el suave oleaje.

Cueva localizada en curso de exploración en el frente Pacífico
Vista hacia la cueva, mientras esperamos para ir a buscar a Denis y Anthony

¡Por fin, la primera a la vista! La segunda aparece un poco más allá. Es ahí adonde nos dirigimos. En la foto satelital se ve claramente un río que fluye derecho de la masa de caliza a dos kilómetros del litoral y es, evidentemente, un objetivo de primer orden. Nos preparamos, pero... PERO... aunque los 2,30 metros de ola anunciados no parezcan gran cosa en términos absolutos, en este punto de aproximación a la playa desde nuestras endebles embarcaciones (que tan pronto surfean la cresta de la ola antes de que reviente como se sumergen hasta que la hélice toca la arena a cien metros de la orilla) la sensación es muy distinta. Para resumir: da miedo... Así que, a pesar de nuestras ganas, la prudencia nos obliga a renunciar.

En las playas que siguen localizamos más cuevas, aunque también desde lejos. Habrá que esperar a una mayor calma, otro día (si es que tenemos suerte), para poner los pies y salir a explorar con los niveles de seguridad que exige nuestra situación de aislamiento.

Lunes 6 de febrero

El campamento despierta... Hay dos equipos que se preparan para partir: José, Serge, Thomas, Lucas y Yann tienen por objetivo la Gran Barrera, mientras que Denis, Lionel, David, Yannick, Anthony y Vicente (geólogo chileno) se dirigen hacia el campamento karst Norte. Sigue lloviendo, pero si hay que ir, se va...

En el campamento base no tarda en surgir un nuevo problema: ambos grupos electrógenos se niegan a arrancar. Carlos, Franck, Ángel y Bernard se dedican a realizar una revisión completa de los dos molestos generadores. Primero uno y luego otro, se transportan las moles de 60 kg a la base científica, que se transforma en un taller mecánico. Se filtra el carburante, se desmontan y se limpian completamente los carburadores, se realiza el mantenimiento de los circuitos de alimentación... Se revisa todo.

Sesión de reparación de los grupos electrógenos

Una vez cumplida la misión, los grupos arrancar sin chistar, emitiendo un regular ronroneo de lo más tranquilizador, tanto para nosotros como para los PSU que protegen nuestros equipos eléctricos y electrónicos sensibles.

A primera hora de la tarde, Marcelo, Richard, Giselle, Gonzalo, Juan-Pablo y Jean François desembarcan cerca de la cueva de las Duchas de San Pedro (en el fondo de la Bahía San Pedro), iniciando un ascenso de casi dos horas en dirección a una amplia depresión glacio-kárstica por donde las aguas tienen que perderse sí o sí, dado que no hay salida aérea.

Ascenso en dirección a la amplia depresión glacio-kárstica
Descubrimiento de una cueva situada a 420m de altitud, cerca de la depresión

Consiguen llegar para constatar que es impenetrable. Esto no impide que nuestro equipo chileno empiece a trabajar, cada uno en su área: zoología con Juan Pablo, botánica con Giselle, geología para Gonzalo. Participan en nuestra expedición con el patrocinio de sus respectivas universidades.

Por otro lado, Franck, Natalia, Ángel y Bernard se dirigen hacia la cueva cuya entrada se descubrió el 25 de enero durante un reconocimiento en la bahía Blanca y que, a partir de hoy, se llamará cueva de la Punta Blanca.

Entrada de la Cueva de la Punta Blanca

Van a dar inicio a la exploración y a la topografía bajo la atenta mirada de las cámaras del equipo de cine. Cuando se descubrió la cueva se encontraron en ella restos arqueológicos y el equipo completa una ficha-resumen de descubrimiento y registro de huellas de paso que ha sido elaborada por el Consejo de Monumentos Nacionales de Chile para nuestra expedición Última Patagonia 2017. Las fichas que rellenemos serán entregadas en marzo al Consejo de Monumentos Nacionales, que tendrá un registro de los sitios potencialmente interesantes desde el punto de vista arqueológico que habremos descubierto en esta zona completamente virgen.

En cuanto a la exploración, será un día para los anales... El equipo, al que le queda poco tiempo, consigue explorar y topografiar casi 500 metros de galerías... Es un resultado muy prometedor para una primera incursión, ya que la cueva podría conectar con la “cueva que sopla”, muy cercana, en la que Denis y Bernard habían ya explorado más de cien metros el 25 de enero.

Al momento de la conexión de radio de las 20h, el equipo del campamento del Totem, situado en la Gran Barrera, nos informa. Han empezado a explorar por la tarde retomando la sima Ayayebien y han alcanzado la cota -70 metros. Continúa rumbo a lo desconocido... El sumidero situado cerca del campamento, que se consideró demasiado peligroso, se ha desinstalado.

En el campamento karst Norte se ha retomado la prospección. Se ha bajado la Sima del Verano Austral hasta la cota -83, sin continuación evidente.

Exploración de la Sima del Verano Austral

Se han localizado cuatro cavidades y una de ella supera ya los 30 metros. Además, se abre un pozo de unos 50 metros... Mañana será otro día.

Martes 7 de febrero

Esa noche el campamento de la Gran Barrera ha sufrido ¡un ataque de ratones! Se han comido parte de los víveres, pero, lo más molesto es que han roído varias zonas de una de las dos carpas hasta perforarla. El próximo equipo que suba tendrá que llevar material para reparar los daños.

Los más jóvenes se han adentrado en Ayayabien. ¡Mala suerte! A -100 metros, la cantidad de agua que se filtra por uno de los estrechos pasos los detiene. La prudencia, regla número uno aquí, los obliga a dar media vuelta. Una vez se finaliza la topo, se desinstala la cavidad. Al mismo tiempo, José y Serge, nuestros dos sexagenarios que esta noche han sido víctimas de un ataque de ratones, dedican la jornada a una larga sesión de prospección hasta las zonas más altas de la Gran Barrera, bajo una violenta lluvia.

La comunicación con el campamento karst Norte sigue siendo complicada. Con tanto ruido de fondo, de lo que se trata no es de leer entre líneas, ¡sino de comprender entre las palabras! No obstante, es suficiente para saber que todo va bien y que el equipo ha podido descender y explorar varias cavidades. Una de ellas, bautizada con el nombre Sima del Casco, parece interesante...

Descenso por el meandro principal de la Sima del Casco

Desde el campamento base vuelve a salir el mismo equipo que el día anterior: Richard, Marcelo, Jean-François, Giselle, Gonzalo y Juan Pablo parten hacia la Caleta San Pedro, aunque esta vez van a realizar un reconocimiento hacia el contacto arenisca-caliza que discurre en paralelo al que se llegó en enero desde el campamento Sumidero, pero situado más cerca del campamento base y del mar. El itinerario es complejo y hay pasos delicados en los que hay que instalar cuerdas. No pueden llegar a su objetivo por falta de material.

Miércoles 8 de febrero

Desde bien temprano, en el campamento base se preparan Natalia, Ángel y Bernard, que están impacientes por volver a la cueva de la Punta Blanca... Esta vez van sin el equipo de cine, lo que les permite avanzar con la exploración de una cavidad que promete.

Seis horas más tarde regresan exultantes de su incursión, con otros 550 metros topografiados en su cuaderno de notas; la mayoría son galerías circulares en forma de galería fósil. Son de gran tamaño: de 5 a 7 metros de diámetro...

¡Nunca antes Centre Terre había encontrado galerías tan amplias en Madre de Dios!

Desde ahora, la cueva de la Punta Blanca es la tercera cavidad más grande de Madre de Dios, después del sumidero Pérdida de Tiempo (que exploramos en 2000 con 2.650 metros) y la cueva de Haciendo Salinas (de 1.500 metros).

Uno de los numeroso afluentes que alimentan el colector de la Cueva de la Punta Blanca
Vista del conducto fósil de la Cueva de la Punta Blanca
Imagen de una parte del colector de la Cueva de la Punta Blanca

En la Gran Barrera, a pesar de un tiempo muy cambiante que acaba estabilizándose en forma de una lluvia constante, el equipo lo da todo. Se descienden siete simas pero, desgraciadamente, ninguna parece continuar.

Una anécdota: por la noche, José, que se ha ido a la carpa a dormir, oye leves crujidos... Dos ratones, que se estaban dando un festín con nuestros víveres se esfuman como balas. De repente, hacia las 2:30h, zafarrancho de combate: esta vez, un ratón acaba de saltar sobre la cara de Lucas, que se ha despertado con un sobresalto.En lugar de asustarse, el ratón salta al rostro de Yann y, de ahí, al de Thomas... Los tres se ponen a ordenar a toda velocidad.

Exploración de uno de los numerosos pozos obstruidos de los lapiaces más cercanos al campamento de la Gran Barrera
Campamento avanzado de la Gran Barrera

Desde el campamento norte, Vicente y David se dirigen hacia el contacto arenisca-caliza (a 3 horas del campamento) y que había sido visitado brevemente a finales de febrero. Se localiza una gran dolina-sumidero que absorbe varios riachuelos que se precipitan hacia un paso impenetrable.

Durante este tiempo, Lionel, Anthony, Yannick y Denis le ponen empeño a una cavidad que había llamado su atención. Aunque está situada en medio del lapiaz, se abre en una fractura que se hunde recto hacia la bahía Blanca. Ocho horas de esfuerzo les permiten alcanzar una cota estimada en –100 metros. La falta de luz y de material los obliga a dar media vuelta.

De este modo, poco a poco, Centre Terre va levantando el velo del mundo subterráneo de Madre de Dios. Hasta el momento, las esperanzas están puestas en las salidas de los sistemas al mar, pero se continúa con las prospecciones de las zonas altas de lapiaz y los contactos con la arenisca, sin olvidar la prometedora zona del campamento Sumidero, que nos guardamos para más adelante... 2017 debería ser un gran año.

La cueva de la Punta Blanca cumple con lo prometido

Publicado el 14-02-2017

Viernes 10 de febrero

Ha soplado un fuerte viento durante toda la noche y, por la mañana, sigue el temporal de lluvia anunciado. El campamento base va despertando paulatinamente bajo el sonido del cable de la tirolina que cimbrea con las ráfagas de viento y hace las veces de anemómetro improvisado. Está el equipo al completo, de modo que aprovechamos para hacer un briefing y planificar los próximos días. El equipo de cine quiere rodar imágenes de nuestros peregrinajes por el karst, así que el grupo que parte hacia el Karst Norte es numeroso. Han escogido este lugar porque presenta los paisajes más característicos y bellos explorados en lo que llevamos de campaña. El grupo que partirá al día siguiente está compuesto por nueve personas para poder seguir con la exploración y sacar las imágenes. Se forma otro equipo para partir a la Gran Barrera, porque hay que aprovechar que tenemos un campamento avanzado instalado para poder continuar con la prospección de esta zona perforada de simas. Finalmente, otro equipo se quedará en el campamento base desde donde abordará nuestro dos “gigantes” del momento: la Cueva de la Punta Blanca y la Cueva de las Tres Entradas.

Mientras se preparan las salidas y debido al caprichoso clima de esta zona, la mayoría de los miembros del equipo permanece en el campamento base. Las tareas domésticas no faltan: rellenar los tanques y bidones de combustible para la navegación; reparar la carpa de material dañada por el viento; seleccionar fotos; preparar el material de cine; hacer inventarios de los víveres...

Solo un pequeño equipo conformado por David, Yann y Franck sale a bucear en la Cueva de Las Duchas de San Pedro, cerca del campamento base. Franck prosigue con la exploración del sifón. La corriente sigue siendo muy fuerte y la progresión es solo posible asiéndose del fondo. En el último punto final de exploración la galería iniciaba un claro ascenso, lo que hacía esperar que se pudiera superar el sifón y realizar la unión con la segunda entrada de Las Duchas. Pero una vez alcanzada la profundidad de -5m, el conducto vuelve a descender. Franck avanza 45m hasta alcanzar la profundidad de -12m y realiza la topo al regreso. Una segunda incursión en el sifón le permite colectar algunos crustáceos con ayuda de una red con plancton. Por otro lado, David y Yann levantan la topografía de la galería que se une con la segunda entrada y encuentran una nueva salida a la pared exterior. No obstante, la continuación de la cueva se encuentra más allá del sifón que queda por superar.

Sábado 11 de febrero

¡El campamento base bulle de actividad!

Se han conformado los equipos y todos se dedican a preparar el material. Giselle, Juan Pablo, Natalia, Serge, José, Yannick, Thomas, Yann y Franck tienen por objetivo para la jornada continuar con la exploración de la cueva de la Punta Blanca. Las ansias del descubrimiento son tan grandes que el grupo parte con tal precipitación que olvidan la comida y un equipo de topografía sobre la mesa. Por radio, acuerdan con el grupo que se dirige al Karst Norte que les deje el material faltante en el muelle que queda cerca de la cueva. Natalia será quien se encargue de ir a buscarlo. Durante ese tiempo, Giselle y Juan Pablo definen el perímetro de protección de los vestigios arqueológicos encontrados en la entrada, mientras que José y Serge disparan contra todo lo que se mueve para volver con una cobertura fotográfica de la cavidad.

Cueva de la Punta Blanca

El resto se reparte en dos equipos e inician la exploración y la topografía. Thomas y Yannick se ponen manos a la obra en una zona laberíntica a la que se accede tras una corta escalada. Franck y Yann instalan un pequeño pozo en el último punto al que llegó el equipo precedente. Para ello hay que llevar neopreno. Exploran 180 metros de galerías y se detienen en un sifón. En el trayecto hay que pasar por un paso bajo que puede sifonar en caso de crecida, así que juzgan prudente no hacer la topografía hoy. Natalia los alcanza y se encuentran con Thomas y Yannick. Fuera de la zona laberíntica, se descubre una bonita galería que se dirige hacia el norte y la exploran hasta llegar al sifón. En total, los dos equipos realizan más de 700m de topografía. Aunque los dos ramales principales acaben en sifón, quedan muchos puntos por explorar. Ese día, el regreso al campamento base transcurre en dantescas condiciones en las que se alternan los rayos de sol, chaparrones de granizo o incluso una violenta tormenta con rayos y truenos, la primera que hayamos vivido en Madre de Dios desde que Centre Terre explora el archipiélago.

Espeleotemas

El grupo del Karst Norte, compuesto por Bernard, Richard, Lionel, Lucas, Carlos, Marcelo y el equipo de cine (Gilles, Jeff, Christian), parte hacia las 12:30h. La carga es pesada y la subida es dura. Hay que adaptar el campamento avanzado para que todo el mundo se pueda instalar confortablemente, lo que les toma el resto de la jornada. Todo queda listo para que, al día siguiente, se pueda empezar a funcionar a plena máquina.

Puesta de sol en el campamento Karst Norte

Por último, Denis, Ángel, Anthony, Vicente, Gonzalo y David se embarcan rumbo a la Gran Barrera hacia las 14h. Saben que en el campamento Totem les esperan las ratas.

Domingo 12 de febrero

Yann, Natalia, Thomas, Yannick y Franck no lo dudan: ¡hay que volver a la Cueva de la Punta Blanca! Salen un poco más tarde que el día anterior porque ha habido que entrar todos los datos topográficos levantados, pero esta vez no se olvidan nada. Yannick, Thomas y Natalia regresan a la zona laberíntica y encadenan varios bucles. Quedan puntos de interrogación, pero ningún gran acceso hacia lo desconocido. Yann y Franck van a topografiar la zona explorada el día anterior. El nivel del agua ha bajado dos metros, pero el sifón sigue siendo un sifón... Poco antes de este punto terminal hay un gran pozo de más de 30m por el que sopla un fuerte viento. Parece que hay una galería que sale a unos diez metros del suelo... Yann hace una bonita escalada con anclajes naturales, pero la esperada continuación no se encuentra ahí. Dejan el pozo ascendente para otro futuro equipo y topografían la zona activa río abajo. Franck realiza algunas colectas de fauna subterránea. Entre sus redes destaca una especie.

Se trata de un crustáceo que presenta todos las características de un verdadero cavernícola. Despigmentación total, ausencia de ojos... Estas especies, llamadas troglobias, se han encontrado en muy raras ocasiones en Madre de Dios durante las expediciones anteriores. ¡Es, pues, un bello descubrimiento!

El volcado topográfico que se hará esa misma noche en la cabaña arrojará un desarrollo de 2.277m y queda labor por hacer para otros dos equipos durante un día. El récord del Sumidero Pérdida de Tiempo (2.650 m) está a punto de ser superado.

Crustáceos cavernícolas

En el Karst Norte, tras las tormentas de lluvia y granizo de la noche anterior y el chaparrón adicional bonus track de esa mañana, el equipo al completo se pone en marcha hacia la sima del Casco. Todos ayudan a Gilles, Jeff y Christian a realizar el máximo de tomas en este entorno kárstico único difícil de describir. El tiempo acompaña y el drone alza el vuelo sobre las cabezas encadenando secuencias... ¡Buena cosecha! Hacia las 15h, Lionel, Carlos y Bernard retoman la exploración de la sima del Casco y los otros continúan con el rodaje. Esta vez toca la parte científica: Richard hace el papel de profesor de karstología, algo que se le da perfectamente bien, mientras que Lucas interpreta el alumno aplicado.

En la sima queda retomar la topografía que no se pudo hacer durante la pasada exploración dado que el aparato de medición no funcionó. Una vez hecha la topo hasta el último punto explorado anteriormente, se continúa con la exploración con unos niveles de agua bajos, lo que no significa que no se instale en alto evitando la crecida, dado que aquí la próxima lluvia está al caer. Las verticales se encadenan hasta la cota de -180m. En ese punto se oye el río. Se instala un nuevo pozo que permite al equipo llegar a un sinuoso meandro. Se recorren cincuenta metros y continúa... aunque no hoy, porque el tiempo ha pasado volando y hay que iniciar el ascenso. Cuando el equipo ya está cerca de la boca de la cavidad, el caudal aumenta considerablemente, lo que significa que han salido justo a tiempo. De noche y bajo una lluvia torrencial con ráfagas de viento, el camino hacia el campamento es cualquier cosa menos evidente. Marcelo y Lucas han anticipado la dificultad y han venido al encuentro de los exploradores. La luz de sus frontales aparece en la lejanía como una baliza, sacando del apuro al equipo que regresa. Son las 23:30h cuando el grupo se refugia en las carpas para un merecido y apreciado festín, aunque solo sean sobres de comida liofilizada.

Descenso a la sima del Casco
Vivac en el campamento Karst Norte

En la Gran Barrera se inicia una larga prospección. Se localiza una interesante zona y se explora una bella sima de 50m de profundidad. Quedan muchos agujeros por descender (algunos de más de 60m de profundidad desde la entrada) pero la zona se encuentra a dos horas y media de camino del campamento... demasiado lejos.

Karst de la Gran Barrera

Ya avanzada la tarde, el viento aumenta. El temporal se abate sobre el campamento base. Serge y Jean-François tienen dificultad para asegurar las carpas y atar todo lo que pueda salir volando. Nos espera una agitada noche...

Lunes 13 de febrero

En efecto, el viento ha soplado con fuerza durante la noche, pero amanece calmo y el sol nos regala sus primeros rayos.

Se preparan varios objetivos. Giselle y Juan Pablo trabajan cerca del campamento base: Juan Pablo recolectando insectos y Giselle efectuando muestreo en las turberas para intentar reconstruir la historia de la conquista vegetal de la zona después de la última glaciación. Yann y Yannick se proponen realizar una escalada en la monumental cueva de la Bahía Blanca, localizada por el equipo de enero. Yann inicia una escalada de 20 metros y Yannick lo alcanza en lo alto. Llegan a un meandro que, por un lado, conecta con una boca superior a la de la entrada y, por el otro, da a lo desconocido. ¡Habrá que volver!

Yann escalando

Natalia, Jean-François, Serge, José y Franck prospectan la costa desde el campamento base hasta la Bahía Blanca en busca de cavidades. No se hacen descubrimientos notables, pero quedan pendientes dos cuevas a las que no pueden llegar por el oleaje.

En el Karst Norte ha llegado la hora del regreso. Se aprovecha el sol para tomar las últimas imágenes y luego se inicia el largo descenso hacia la Bahía Blanca. El grupo llega al mismo tiempo que Yann y Yannick (que había salido a hacer la escalada) y regresan al campamento base con su bote, tal y como se había coordinado previamente. La coordinación es perfecta.

En la Gran Barrera ha sido una noche difícil por el fuerte temporal y por el tiempo pasado haciéndose selfies con los ratones. Por la mañana, los ánimos están a tope. El equipo se dirige hacia una zona situada al norte del campamento (menos alejada que la del día anterior) en la que se había localizado una cueva de la que sale un río. El agua cae sobre una montaña de rocas inestables. David y Anthony se meten y encuentran un paso en el laberinto rocoso. Parece que continúa, pero la zona está claramente expuesta a derrumbes. En este terreno por el que no ha circulado nadie antes y que no está estabilizado, el riesgo de hacer deslizar una roca es inminente, así que hay que abandonar este objetivo.

A pesar de todo, el lapiaz es magnífico. El grupo descubre dos zonas prolíficas en cometas de roca, formaciones únicas creadas por la disolución diferenciada de la caliza bajo el efecto del viento y de la lluvia, que golpean un bloque de roca insoluble. Son los primeros que descubrimos este año. Estos cometas son más complicados de encontrar en esta zona de lo que habíamos pensado. Se descienden o localizan otras cavidades, pero nada tan significativo como para invertir demasiadas energías. El campamento Gran Barrera, por el que han pasado una gran cantidad de equipos, ha dado todo de sí. Es hora de desmontar. Aunque se ha dejado algo de material para más adelante, hay muchas cosas que bajar y las mochilas son pesadas. ¡Qué alivio llegar bajo un sol radiante a la playa Tahití!

Cometas de roca

Por la noche volvemos a estar todos en el campamento base. Se conversa hasta bien entrada la noche. Algunos se rinden al cansancio y otros siguen lanzando planes hacia los cometas... de roca. Mañana definiremos otros objetivos y volveremos a salir para continuar descubriendo Madre de Dios que, sin duda alguna, todavía nos tiene preparadas numerosas sorpresas...

Se cosechan descubrimientos

Publicado el 21-02-2017

Martes 14 de febrero

Una aventura en tierras lejanas y tan ambiciosa exige un alto precio en energía consagrada a la logística y, en energía, en general. Tras varios días fuera explorando por todos lados es necesario más de un día para recuperarse y acometer todas las pequeñas labores necesarias para el buen desarrollo de la expedición: rellenar los bidones de combustible, hacer las fotos para nuestros sponsors, reparar la carpa de material dañada tras el temporal, inflar las botellas para buceo… ¡Hay trabajo para todos!

El equipo al completo está en la cabaña, así que se aprovecha para informar sobre los avances y planificar los próximos días. Se acuerda una última ida al campamento Karst Norte y se define una nueva zona de exploración: se trata de llegar al lago situado en la cara sur de la Gran Barrera. Durante las expediciones del 2006 y 2008 solo se pasó brevemente por ahí y queda por verificar si la cuenca procedente de la Gran Barrera se encuentra el pie de esta vertiente. Esta zona kárstica es una de las más amplias de Madre de Dios y recibe una importante cantidad de lluvia. ¿Por dónde desagua el macizo toda esta agua?

Un equipo se presenta voluntario para el campamento Karst Norte, compuesto por Yann, Lucas y Thomas (que parten el mismo día) y Denis, Lionel y David, que se reunirán con ellos al día siguiente. El “campamento del Lago” a los pies de la Gran Barrera estará organizado por Marcelo. Lo acompañarán Giselle, Juan Pablo, Vicente, Gonzalo y Jean-Françoise. Bernard, Natalia, Serge, Angel, José Anthony y Yannick se reunirán con ellos más tarde en función de los resultados de las prospecciones.

Todo está listo, el tiempo acompaña y todos han podido descansar… Esa noche, bajo las carpas, los silenciosos sueños sobre aventuras y descubrimientos se deslizan entre los ronquidos más sonoros...

Briefing en el campamento de base

Miércoles 15 de febrero

El día siguiente amanece sin lluvia ni viento… Tal calma nos llega incluso a descolocar un poco… aunque rápidamente se retoma la actividad en el campamento base.

Campamento avanzado situado en la vertiente sur de la Gran Barrera

Marcelo prepara el nuevo campamento. Hay que empezar por volver a poner en funcionamiento el Typhoon, nuestro mítico botecito que cargamos a dos desde el seno Contreras para nuestra primera incursión en el Barros Luco, hace ya once años. Luego queda preparar la comida, los kayaks inflables para navegar por el lago, las carpas… Son casi las 14h cuando el equipo se pone en marcha hacia su nuevo objetivo. Una vez en el lugar, se instala el campamento. Justo detrás de la playa hay un bosquecillo que ofrece un buen abrigo. Las carpas y la zona común se refugian en el corazón de esta coraza vegetal, un lugar realmente seguro y tranquilo. Pero queda pendiente abrir el camino de acceso al lago. Marcelo, Giselle, Juan Pablo y Gonzalo logran abrir un camino a través de arbustos espinosos, pero el recorrido es extenuante y poco práctico. Regresan pasando por el río por el que desagua el lago. Transcurre por un pequeño cañón mucho más cómodo. ¡Por fin se ha encontrado un acceso!

En el campamento Karst Norte, Yann, Lucas y Thomas regresan a la sima del Casco. No tomaron bien la información del equipo anterior, así que no encuentras los últimos pozos, pero vuelven a acceder al río por otro lugar. También avanzan por un sinuoso meandro no muy grande pero muy estético, excavado en un magnífico mármol blanco con vetas negras. Tras 250m se detienen ante una nueva vertical. Dan media vuelta por falta de cuerda e inician la topografía.

Esa misma noche se reúnen con ellos Denis, Lionel y David, que llegan cargados de descubrimientos. Esa misma tarde después de almorzar, otro equipo los había dejado en la bahía Blanca y empiezan por revisar las entradas de cuevas que se abren cerca de la Corriente Blanca. Por desgracia, ninguna conduce hacia lo desconocido. Dotados del Typhoon y de un par de remos cruzan la Bahía Blanca para llegar a una boca de cueva localizada por Natalia, Jean-Marc, Laurent y Joël durante un ascenso anterior hacia el campamento Karst Norte. Tras una escalada de cinco metros, llegan a una pequeña galería que se transforma en meandro. Pasan por una alta sala con agua y se detienen ante una corta escalada, tras unos cien metros de exploración. Por la galería sopla bastante aire, así que habrá que regresar. El modo de aproximación a esta nueva y prometedora cavidad le valdrá el nombre de la cueva de los Remeros.

José abre un sendero en el bosque magallánico

Buenas condiciones meteorológicas y un viento especialmente débil: no hay que perder esta oportunidad de regresar al frente Pacífico. Un nutrido grupo de 8 personas se hace a la mar a bordo de uno de nuestros C5, con Denis, Lionel y Thomas como pasajeros y con el Typhoon a remolque. Vamos cargados a tope. Pero el mar está calmo y podemos permitirnos tal sobrecarga. Una vez se deposita al equipo del campamento Karst Norte, se prosigue la navegación hacia la ribera sur del Barros Luco, escoltados por los fieles delfines, siempre curiosos. Ahora les toca a Yannick, Serge y José bajar a tierra para salir al asalto del denso bosque que los separa de las dos bonitas bocas encaradas hacia el Pacífico y que ya habían sido localizadas en 2008. Ninguna de las dos vale todo el esfuerzo invertido en llegar hasta ellas. “Nadar sobre esta capa verde y movediza, en suspensión entre la tierra y el cielo” (por usar las palabras en caliente de Serge) no sirve de nada: no hay cuevas escondidas ahí que sean dignas de recibir siquiera un nombre. Pero la recompensa está precisamente ahí, en esta progresión entre el bosque magallánico único en todos sus aspectos.

Mientras tanto, los últimos pasajeros del C5, Bernard, Natalia, Richard, Ángel y Anthony, vuelven a atravesar el Barros Luco y amarran el barco frente a la cueva del cabo Vertical, de la que Denis y Anthony habían recorrido a toda prisa unos dos cientos metros para llegar a un punto “sin nada” en una amplia galería. Ese “sin nada” (“arrêt sur rien” en la jerga espeleológica en francés) indica la ausencia de obstáculo, de modo que, realmente, significa “con todo”. Estamos acostumbrados a los obstáculos (pasos estrechos, derrumbes, sifones), así que esta expresión traduce nuestro temor a ver trabada nuestra sed de descubrimiento, pero significa que no hay ningún obstáculo visible. ¿Qué nos reserva la continuación? ¿Una gran sala, una larga galería, un río, un pozo? La imaginación vuela cuando la cavidad se detiene “en nada”… Pero, en esta ocasión, ese “en nada” no los lleva a “gran cosa”: apenas veinte metros más allá del punto final anterior, la cavidad se acaba… Es lo que hay… Un tanto decepcionados, pero conscientes de lo que hay que hacer, los miembros del equipo levantan la topografía y se dirigen a otra cavidad cercana. Otra decepción: no alcanza ni los treinta metros. Injusta venganza, pero esta cavidad no merecerá siquiera una topografía… bastará con un simple croquis.

Como han estado ayudando a Marcelo, nuestros dos buceadores Mowgli y Franck salen tarde. Los acompañan Jeff y Christian, que realizarán algunas imágenes de su progresión hasta un sifón e inmersión. Esta vez regresan a la “Chinita”. No tienen previsto hacer punta, sino que el objetivo del día es rodar imágenes del sifón y realizar colectas de fauna cavernícola. Franck saca su pequeña red con plancton y toma muestras de crustáceos bajo los focos de Mowgli. La cosecha de imágenes y de animales es buena. Al regreso, Franck echa un vistazo a un río activo en el inter-sifón. Parece que la continuación es vertical y se encuentra tras una escalada de unos diez metros. Se necesita una cuerda, así que la exploración se detiene en ese punto por el momento. De vuelta, la tropa recibe las visitas sucesivas de una manada de lobos marinos y de delfines, un regalo que solo una expedición en Patagonia puede ofrecernos.

Franck y Gilles preparan el material de buceo

Jueves 16 de febrero

Otra noche calma… amanece sin lluvia… Esto empieza a ser sospechoso. Pero, tanto mejor, porque hoy es un día especial. La noticia nos llegó el día anterio y es que íbamos a recibir la visita excepcional de Jorge Flies, Intendente de la Región de Magallanes y Antártica chilena, y Victor Igor, representante del Ministerios de Bienes Nacionales en la XII región. Con su presencia demuestran de nuevo su gran interés por los trabajos realizados por Centre Terre. Por nuestro lado, deseamos hacer hincapié ante las autoridades competentes sobre el aún poco conocido valor patrimonial que se esconde bajo estas latitudes calcáreas tan excepcionales. Se prevé que lleguen en helicóptero hacia el mediodía. Para este encuentro es indispensable que esté Marcelo, que se encuentra en el campamento del lago. Franck y Mowgli se encargan de ir a buscarlo a las diez. Les da tiempo de apreciar el confort del campamento, instalado cerca de una magnífica playa y bien protegido en el bosque. Pero cuando regresan a la cabaña ven que el helicóptero se eleva rumbo a la Gran Barrera. ¡Ya están aquí! A bordo van Bernard y Jeff para hacer una incursión relámpago de una hora en el sector de los comentas de roca descubiertos en 2010. Esperábamos poder aprovechar la presencia del helicóptero durante varias horas para depositar material en las zonas más alejadas, pero el piloto es categórico: el regreso está previsto en una hora. Tienen que regresar a primera hora de la tarde a Puerto Natales, su destino final, antes de que se levanten los fuertes vientos previstos. Jeff filma a toda prisa los famosos cometas y champiñones de roca, guiado por Bernard. En el campamento base, hay que improvisar. Marcelo y Natalia, acompañados por Franck y Serge, acompañan a Jorge Flies y Víctor Igor a la Cueva de la Punta Blanca. El mar está calmo. Cormoranes, patos-vapor, lobos marinos, carancas… la fauna local los acompaña. El sol brilla sobre el Pacífico, que hoy hace honor a su nombre. Se prevé mostrar el Karst, la cueva, los vestigios arqueológicos… Natalia y Marcelo guían a nuestros invitados y comparten con ellos nuestros descubrimientos, les muestran la riqueza que nos rodea e insisten en que se protejan y pongan en valor. La visita también ha permitido a Bernard, Marcelo y Natalia planificar un poco mejor las reuniones y conferencias que se celebrarán en Santiago tras el final de la expedición.

Franck, Marcelo, Natalia y Serge guían Jorge Flies y Víctor Igor hasta la Cueva de la Punta Blanca

Yannick y Anthony llevan de nuevo a Marcelo al campamento del Lago para luego seguir explorando la Corriente Blanca, situada en la Bahía Blanca. Una vez llegan al punto final anterior, siguen por un estrecho meandro que se ensancha rápidamente. Oyen el sonido del agua. Llegan a un magnífico río tras superar un pozo de ocho metros. Río arriba hay un bonito sifón buceable. Río abajo se desciende rápidamente otro pozo de doce metros, seguido por otro de ocho metros, donde se detienen por falta de material. Hacen la topografía y dejan material en el lugar, decididos a volver. Salen al mismo tiempo que Carlos y Franck, que estaban buceando la resurgencia de la Bahía Blanca, justo en la orilla de enfrente. Carlos ha avanzado por una segunda entrada que intentan conectar con la galería principal, pero ésta está protegida por un paso estrecho. Desplegando el hilo guía tras sí, explora varios conductos, pero la zona es compleja y la esperada conexión no se hará esta vez. Tras él, viene buceando Franck, que ha retomado el camino principal hasta el punto final anterior. La continuación parece que se encuentra por una galería repleta de dunas de arena que, en realidad, parte río abajo. Ya de regreso, el buceador encuentra la verdadera continuación río arriba: una amplia y bella galería por la que avanza por unos veinticinco metros antes de tener que dar media vuelta. Como ha llovido muy poco en los últimos días, el agua está muy clara y repleta de pequeños crustáceos que pasan por la luz de los focos. ¡Parece que hoy habrá buenas colectas!

Natalia y Marcelo observan el despegue del helicóptero

Ambos equipos regresan juntos, embelesados por la belleza de la naturaleza que los rodea y que hoy es especialmente generosa.

Porche de entrada en la Corriente Blanca en la Bahía Blanca

De regreso ya a la realidad tras la visita oficial, la vida continúa en los campamentos avanzados.

En la Gran Barrera, se ha mejorado el camino de acceso al lago, que ahora se recorre en tan solo quince minutos. Se infla un primer kayak. La navegación es tranquila. ¡Qué distinta a nuestros desplazamientos en Bombard por los fiordos! Los científicos chilenos se activan: Giselle herboriza, Juan Pablo pone trampas para los insectos. Gonzalo y Vicente quedan extasiados a cada paso en estas zonas ricas en contactos entre distintas rocas y llenan sus mochilas de piedras. Por la noche no es posible establecer la conexión desde el campamento y Marcelo y Jean-François tienen que salir en bote para poder enviar las novedades. Sus esfuerzos se ven recompensados por una magnífica puesta de sol.

Navigación en kayak por el lago de la Gran Barrera

En el campamento Karst Norte, Yann, Lucas y Thomas dedican la jornada a prospectar por los soleados lapiaces. Tienen como objetivo llegar al sector situado justo encima de la cueva de la Punta Blanca, pero no llegarán. De camino, cerca de la sima Madame Café, que se había explorado anteriormente, les llaman la atención otros agujeros.

Se descienden dos simas, que no siguen, pero la belleza del paisaje compensa estos magros resultados. Ahora les toca a Denis, Lionel y David descender la sima del Casco. La cascada de cinco metros que marcó el punto final se baja rápidamente. Detrás, la galería continúa con las mismas proporciones, pero recorta, de repente, otra galería mucho más amplia: ¡es el esperado colector! La remontan por un tramo y luego siguen río abajo. La galería mide 25 metros de alto por más de 3 de ancho. La continuación es por ahí y eso les hace soñar, pero piensan en los compañeros y emprenden el regreso. Se reencuentran todos en el campamento. No se habla de otra cosa que de este importante objetivo, porque, está claro, van a regresar al día siguiente. Esta vez van con dos equipos de material de topografía y ¡pilas nuevas!

Lucas explora uno de las numerosas simas del sector del campamento Norte

Viernes 17 de febrero

Otro día que empieza sin lluvia...

El equipo del campamento del Lago va a recibir numerosas visitas. Primero llega el equipo de cine con Richard, ya que hay prevista una secuencia de botánica bajo la forma de un diálogo entre Richard y Giselle en el bosque magallánico situado cerca del campamento. El buen tiempo le permite a Gilles grabar planos con el dron incluso bajo el manto vegetal. Bernard y Natalia se reúnen con Marcelo, Vicente y Gonzalo para prospectar alrededor del lago, que se atraviesa con los dos kayaks inflables. Contrariamente a lo que nos hacían suponer las imágenes aéreas (en las que a veces las sombras engañan) el lago no llega hasta el pie del acantilado calcáreo. Para llegar hasta él habrá que realizar una dura marcha a través de la vegetación, para luego reseguir la pared hacia el este. Pero no se encuentran ni cuevas ni resurgencias. Un poco decepcionados, el equipo parte hacia el oeste, siguiendo el contacto entre la caliza y la arenisca, aunque sin resultados. Los grandes descubrimientos no se harán de este lado. El regreso al lago a través del bosque acaba por agotar a la tropa… menos a Vicente y Gonzalo que alucinan ante tal despliegue rocoso.

La última visita de cortesía es la de Carlos y Franck, que hacen de taxistas. Han iniciado su jornada regresando a la resurgencia de la Bahía Blanca, donde han colectado fauna cavernícola. Llegados al punto final anterior y aprovechando que todavía dispone de autonomía en sus botellas, Franck desenrolla unos veinte metros más. El conducto es enorme; realmente estamos en un colector principal. Pero la otra cara de la moneda es que las cosas se complican, porque cada vez se hace más profundo. Los buceadores llegan hasta los -30 m de profundidad, en un conducto que sigue bajando. Luego ponen rumbo a la resurgencia localizada en la orilla sur del Barros Luco algunos días antes. A pesar de tres días sin lluvia, mantiene un buen caudal. Carlos se echa al agua y desenrolla el hilo hasta una gran galería descendente llena de derrumbes. Tantea un poco para encontrar el mejor paso, ya que la zona es compleja y la visibilidad, muy reducida por la mezcla de agua dulce que sale de la cavidad y el agua de mar que entra. Numerosas plantas cubren la roca. Desenrolla unos 50 metros y se detiene en los -26 m antes de acometer el ascenso. Franck retoma la continuación y colecta con su redecilla ejemplares de fauna. Avanza un poco más allá del punto final precedente hasta la profundidad de -34 metros. El suelo está cubierto por un importante depósito de sedimento y parece que se ha alcanzado el punto más bajo. ¡Queda otro bello objetivo para futuras expediciones!

Otro equipo se dedica a explorar esta parte del Barros Luco. Serge, Anthony, Yannick, Ángel y José van a revisar las cuevas localizadas en 2006 al pie de la Gran Barrera. En aquella ocasión se vino sin material de escalada y no se pudo llegar a varias bocas. Ángel y Anthony se abren paso hacia la cueva del Poroto, llamada así por la forma de su entrada. Para llegar hasta ella escalan 20 metros. Se llega a una galería de la que sale un segundo resalte. Arriba hay una amplia sala cubierta de esqueletos de pequeñas aves y, al fondo, parte un meandro con corriente de aire. Exploran más de 250m y un desnivel positivo de 85 metros antes de llegar a una larga fractura que marca el término con los medios de que disponemos en la expedición.

Serge, Yannick y José parten hacia la cueva de los Delfines, explorada en parte el 2006. Yannick llega escalando a la derecha de la boca de la cueva. Se supera una vertical de 25 metros y otra de 17 metros, pero el conducto se cierra. Prosigue con la escalada que no había realizado el equipo del 2006 y llega a un bonito meandro activo hasta un paso por el que hay que meterse en el agua. Se busca, sin éxito, un paso alternativo. La exploración se considera terminada y se hace la topografía de esta nueva parte (unos 350 metros).

Yannick asegurado por José escala la boca de entrada de la cueva de los Delfines

De regreso se presenta un problema técnico: el tablero de madera sobre el que va montado el motor de los Bombard ha empezado a despegarse, lo que es un peligro. Bernard y Anthony regresan lentamente al campamento con el bote lleno de agua casi a la mitad. La avería es grave y no bastará con un simple bricolaje. Se desmonta el bote y se transporta por la tirolina hasta la base bajo la lluvia.

Por la tarde nos llegan noticias del campamento Karst Norte. Los seis espeleólogos han partido juntos según lo previsto a la sima del Casco. Mientras que Denis, Lionel y David topografían la parte explorada el día anterior, Yann, Lucas y Thomas retoman la exploración. Para superar un paso bajo hay que mojarse casi por completo… Detrás, el río sigue su curso, y se va ensanchando. Finalmente, la cavidad termina en un bello sifón terminal. En total, entre los dos equipos han topografiado casi 900 metros. La sima alcanza la profundidad de 203 metros y un total de 1.389 metros topografiados por más de 1.600 metros explorados.

Sifón terminal de la sima del Casco

Sábado 18 de febrero

Regresa la normalidad: la lluvia y un fuerte viento se abaten sobre el Barros Luco. Se pide silencio durante el desayuno de los más rezagados porque ¡estamos rodando! Con el Bombard en pleno proceso de secado como telón de fondo, Richard y Franck presentan las últimas colectas de fauna recogidas del fondo de las cuevas.

El secado del C5 reduce aún más el espacio vital del campamento base

Los ocupantes del campamento Karst Norte llaman por radio: tienen previsto desmontarlo todo y descender con el máximo de material. Hay que ir a buscarlos a las 15h al fondo de la Bahía Blanca.

A las 14:59h, el Bombard se adentra en la bahía, justo en el momento en que Yann, Lucas, Thomas, Denis, Lionel y David llegan cargados al máximo… y empapados. ¡Excelente coordinación de los contingentes! Tras las exploraciones en el karst aprecian el confort y calor del campamento base. Ha costado grandes esfuerzos construir este refugio, pero queda claro que es realmente indispensable para el buen funcionamiento de la de expedición y el mantenimiento de la moral de las tropas.

En el campamento del Lago, al sur de la Gran Barrera, también ha llegado la hora de desmontar. El pequeño Aerotech está bien cargado con las mochilas y va a remolque del C5. Marcelo pilota. La travesía del Barros Luco es complicada y tardan más de una hora en aparecer, finalmente, por el campamento, justo cuando otro equipo, preocupado por la falta de noticias en las últimas horas, había salido a su encuentro.

Un grupo de seis ha ido bajo tierra: Natalia, Serge, Ángel, Bernard, Yannick y Anthony retoman las exploraciones en la Cueva de las Tres Entradas. Los conductos se ramifican; escaladas y pozos marcan la progresión y hacen necesario el uso de mucha cuerda. La fuerte corriente de aire sigue presente, justo delante, y está claro que en los próximos días vamos a aumentar el desarrollo que, actualmente, roza los 2.000 metros.

Una de las magníficas galerías en conducto forzado de la cueva de las Tres Entradas

El regreso en bote se hace de noche bajo una intensa lluvia, a la débil luz de los frontales.

Pisco sour en mano, se conversa animadamente sobre estos increíbles días. Estamos encantados: nunca antes nuestras exploraciones en Patagonia habían producido tantos descubrimientos en forma de cuevas, simas o sifones. Nunca antes habíamos tenido tantas perspectivas de exploración abiertas para un futuro. Ha costado mucho esfuerzo, pero los resultados los tenemos.

Últimas incursiones en el karst

Publicado el 25-02-2017

Domingo 19 de febrero

El equipo al completo está de regreso en el campamento base y, esa mañana, el "briefing" es un poco particular porque estamos a 8 días de la partida. Se programa la fecha de llegada de los barcos que nos recogerán el 27 de febrero y, por suerte, parece que el tiempo será clemente.

Se elabora un programa muy preciso. Del 20 al 23: secado y acondicionamiento de todo lo que ya no será útil. El 24: desmontaje y secado de las dos grandes carpas de material y cine, así como los dos botes neumáticos Bombard C5 y preparación para hibernación de los motores. El 26: descenso de todo el material por medio de la tirolina y desmontaje de la misma. Finalmente, el 27: desmontaje de las carpas-dormitorio que se secarán más tarde...

En paralelo hay que continuar con las exploraciones hasta el último momento, en particular, en la zona aledaña al campamento "Sumidero", accesible a pie desde el campamento base. En el mismo tiempo, equipos ligeros continuarán con las exploraciones de las cuevas Punta Blanca y las Tres Entradas, que siguen presentando un gran potencial a nivel de desarrollo.

Dicho y hecho: Anthony, Franck, Lionel y Yann se dirigen a las Tres Entradas y topografían 500 metros de galerías nuevas.

Ascenso de uno de los pozos en conducto forzado de la Cueva de las Tres Entradas más Una

Lunes 20 de febrero

A las 10h, según lo previsto, nos encontramos listos para la tercera video-conferencia con los alumnos de la circunscripción educativa francesa Académie de Toulouse. Este organismo está llevando a cabo este proyecto educativo en colaboración con Centre Terre, que ha sido acreditado por el Ministerio francés para la Educación, la Enseñanza y la Investigación. Momento mágico de conexión a pesar de las, una vez más, pésimas condiciones meteorológicas.

Videoconferencia con los alumnos de la circunscripción educativa de Midi-Pyrénées bajo las cámaras de MC4

Mientras Serge, Thomas y Anthony suben a buscar la última parte del material a la Gran Barrera, Bernard, Richard, Natalia y David salen a reconocer una entrada de cueva, que no tendrá continuación. Por el camino descubren una familia de lobos marinos escondidos en el bosque...

En la cueva de las Tres Entradas, Franck, Lucas, Yann, Ángel y Yannick despejan varias incógnitas. Con 150 metros suplementarios, el sistema alcanza los 2.630 metros de desarrollo.

El resto dedica la tarde a secar y acondicionar las carpas usadas en los campamentos avanzados. La cabaña se ha transformado en un centro de secado gigante.

Martes 21 de febrero

Son las 10h en la isla Madre de Dios y las 14h en Francia cuando se realizan la cuarta y quinta videoconferencias con un tiempo que vuelve a ser terrible. En esta ocasión participan las escuelas de Cintegabelle y Ferrières, el liceo Pyrène de Pamiers, las escuelas de Grisolles, Labastide, St Pierre Ulis, Fronton y el liceo Michelet de Montauban, el colegio Jean Jaures y el liceo Borde Basse de Castres, las escuelas Lavelanet y Mirepoix de Scopia, la escuela de Seix, el liceo de Couserans de St Girons.

282 alumnos y muchas preguntas sobre la vida en el campamento base, los descubrimientos, la fauna, la flora, la exploración subterránea, obviamente, y la edad a partir de la cual se puede empezar a practicar la espeleología...

Hoy no es posible salir en Bombard... las oscuras aguas del Barros Luco están cubiertas de espuma blanca. Mientras se continúa con el secado, acondicionamiento y actualización de las topografías, un gran equipo parte al último campamento avanzado de la expedición. José, Lucas, Yann, Anthony, Yannick y Marcelo van a continuar con las prospecciones en la zona del Sumidero, que fue visto brevemente en enero. Giselle, Vicente, Gonzalo y Juan Pablo van a proceder con el último muestreo.

Miércoles 22 de febrero

¡Esta mañana no hay ni una nube! El sol ilumina el campamento base, el agua oscura del Barros Luco se torna azul; la vista desde la cabaña es maravillosa. No lloverá hasta las 19h y se aprovecha la jornada para hacer secar la máxima cantidad posible de material, como los chalecos salvavidas, los monos de espéleo, las sacas, etc...

Tras consultar la previsión meteorológica de los próximos días, Bernard, Marcelo y Natalia se ponen en contacto con Francisco en Punta Arenas. Se decide adelantar el regreso y se contacta a los capitanes de los barcos: zarpe previsto para las primeras horas de la tarde del 26. De este modo dispondremos de más tiempo para secar bien las 6 carpas Mountain Hardwear donde duerme el equipo y que se desmontarán la mañana misma del día del zarpe. También tendremos más tiempo para cargar correctamente el contenedor en Guarello.

Al mismo tiempo hay tres equipos que prosiguen con las exploraciones:

- Cueva de las Tres Entradas

Denis y Lionel descienden un pozo de 30 metros desde el último punto alcanzado por el equipo anterior y topografían 200 metros de galerías. Ángel, Bernard y Natalia exploran las galerías fósiles que pasan por encima del río y añaden 200 metros de galerías adicionales. Se detienen en un pozo de 8 metros en la base de cual se oye el río. El fin de la expedición se aproxima y se desinstala la segunda parte de la cavidad al regreso. Cuando salen es de noche. Les toma más de una hora y media de navegación complicada para llegar al campamento base.

- Cueva de la Punta Blanca

David y Thomas topografían 400m de galerías anexas en 3 niveles, con lo que se alcanzan los 2.650 metros de desarrollo total de la cavidad. Lo más remarcable es que el nivel del sifón ha descendido 15 metros pero, a la vez, se encuentran que la crecida había transportado un cuerda instalada 15 metros más lejos. Esto se debe a la intensa actividad de las furiosas aguas en las cavidades de Patagonia...

Richard observa un magnífico relleno argiloso en la Cueva de la Punta Blanca

- Resurgencia de la Bahía Blanca

Mowgli y Franck añaden 70 metros al sifón. Se alcanza un desarrollo de 333 metros y una profundidad de 29 m. El final de la exploración se sitúa en el corazón de un colector en una galería de 8 x 2m. Una segunda inmersión de los buzos permite conectar con otra entrada. El desarrollo de la parte inundada supera los 444 metros. Esta nueva entrada permite un acceso más directo y más sencillo a la zona terminal, lo que augura muy buenas exploraciones en un futuro.

Durante este tiempo, en el campamento Sumidero todo empieza mal. Las dos carpas que se habían instalado durante enero están en buen estado, pero los víveres que se habían dejado ahí han sido devorado por los ratones. Se forman dos equipos para esta única jornada en terreno.

José, Yannick, Lucas, Anthony, Yann, Vicente y Gonzalo se dirigen a la "Garganta", que no se había podido explorar antes porque el caudal rondaba el 1m3/s. Hoy es posible pasar y siguen el río que desciende rápidamente en una gran sala que mide más de cien metros de largo.

Foto del ambiente del campamento Sumidero
La entrada del sumidero bautizado com el Sumidero del Padre

Se encuentra una continuación en el fondo. Es un pozo de 10 metros al que le sigue un laminador fósil por el que desaparece la corriente de aire... Quedará para una próxima expedición. Vicente se une al equipo en una incursión rápida al sumidero del Útero de la Madre. Se puede evitar el sifón realizando una escalada, pero al cabo de 60 metros hay un paso estrecho con barro que pone fin a la exploración. Se realiza la topografía de toda la cavidad al regreso.

El equipo nº 2 está compuesto por Giselle, Marcelo y Juan Pablo, que toman muestras de profundidad en las turberas. Los barrenos de hierro que se han transportado a tal efecto son muy útiles.

Mejor ni hablar del peso prohibitivo durante el ascenso, porque, al final de la jornada, Yann, Yannick, Anthony y Lucas desinstalarán el sumidero de las Lágrimas explorado en enero hasta una profundidad de -116 metros.

Jueves 23 de febrero

Es la última gran salida de espéleo y la primera para el equipo de cine. Bajo una fina pero constante lluvia, Bernard, Natalia, Serge, David, Thomas y Ángel llevan a Gilles, Jeff y Christian a la cueva de las Tres Entradas. La gélida corriente de aire que sale de la cavidad es perceptible desde la entrada, por lo que rápidamente se toma el ritmo y se inician las tomas... que se prolongan. Hacer cine bajo tierra no es fácil y todo toma tiempo, sobre todo en lo referente a la iluminación, la instalación del cámara o del técnico de sonido. En total se rueda durante 7 horas y se toman bonitas imágenes en perspectiva.

Hacia las 16h el último equipo que subió al Sumidero desciende en 4 horas de marcha extenuante con cargas que superan los 35 kg.

Viernes 24 de febrero

¡Un tiempo así no lo habríamos ni soñado! No llueve en todo el día. Se reactiva el procedimiento y se vacía la cabaña de todo lo que se ha secado durante la noche. A medida que avanza la jornada se van acumulando bidones de material alrededor de la tirolina... Mañana se empezarán a bajar varias toneladas de material hasta el embarcadero. El domingo, si se mantiene el programa previsto, el equipo pondrá rumbo a Guarello.

Se aprovecha el buen tiempo para secar la máxima cantidad de material

Adios, Madre De Dios

Publicado el 06-03-2017

Sábado 25 de febrero

En nuestro último día en la isla parece que la suerte nos acompaña. Todos están ocupados tanto en las tareas colectivas como en las individuales. La tirolina funciona sin parar y, al final de la jornada, se han bajado más de 20 toneladas. Los bidones se amarran bien para que la marea no se los lleve. Esperamos los barcos al día siguiente de madrugada.

Domingo 26 de febrero

Los más madrugadores se encuentran con que los barcos no han llegado por la noche. Marcelo llama de inmediato al armador por teléfono satelital. Tras localizarlos por GPS nos indica que los barcos zarparon según lo previsto, pero el temporal de esa noche los ha obligado a hacer puerto para protegerse. El armador nos confirma que el Arturo, el Rosita y el Miguel Ángel tendrían que estar llegando como a las 13h. Nos da tiempo de terminar de recoger el campamento y de intentar recuperar los tres bidones que se ha llevado la marea a pesar de todas las precauciones…

La tirolina funciona sin pausa para cargar los barcos
Abandonamos la cabana con pena, pero dejamos la puerta abierta

A las 13:15h los vemos llegar y empezamos a cargar. Terminamos a las 17h. Desmontamos la tirolina y, con pena, aseguramos la entrada de la cabaña para proteger la puerta del viento, que seguirá abierta para los próximos exploradores…

Pero el tiempo deja de estar de nuestro lado. Los capitanes nos indican que es imposible adentrarse en el océano, así que el zarpe se pospone para las 5:30h. Finalmente solo logramos recuperar un estanque de combustible para zodiac…

Lunes 27 de febrero

El ronroneo de los motores nos despierta a las 5:30 en punto. Los más valientes se levantan para disfrutar por última vez del Barros Luco, que amanece calmo y sereno. Pero, pronto, las olas hacen acto de presencia. Es todo un espectáculo ver cómo nuestras cáscaras de nuez avanzan decididas hacia alta mar entre los claroscuros del amanecer…

Llegamos a Guarello con una mar calma, que se habia agitado al entrar al Pacifico

Para alivio de todos, los barcos viran a babor, lo que significa que los capitanes han optado por el camino más corto (aunque el más expuesto), es decir, por el seno Azul. Los pronósticos se cumplen: la ola no supera los 3m. La otra opción hubiese sido dar la vuelta por el canal Trinidad, lo que habría supuesto 15 horas de navegación, pero por el Pacífico llegamos en 5 horas al muelle de Guarello.

Mar calma en el seno Azul
Al llegar a Guarello, el mineralero esta en el muelle

En la CAP nos reciben con la misma hospitalidad de siempre. Nunca podremos agradecerle lo suficiente a la CAP su valiosa ayuda durante todas nuestras expediciones a Madre de Dios. Tras un breve encuentro con el encargado de la base, Marcelo y Bernard vuelven preocupados. El mineralero está en el puerto a la espera de que las condiciones de navegación mejoren. Por motivos de seguridad los tres barcos no pueden atracar al lado del contenedor, situado en el muelle grande. Gracias a la ayuda de los empleados de la CAP conseguimos transportar todo el material al contenedor con una camioneta y una grúa horquilla de la base.

Descargamos todo el material bajo una intensa lluvia

Durante ese tiempo, Denis, Lionel, Natalia, Bernard y Jeff se hacen a la mar, agitada por las ráfagas de viento, para cumplir con una última misión: recuperar los dos Bombard que habíamos dejado en el seno Contreras por motivos de seguridad. De hecho, en caso de que la salida por el Barros Luco por océano no hubiese sido posible en caso de temporal, podríamos haber escapado por vía terrestre tras varias horas de marcha. No obstante, tener que abandonar temporalmente todo el material hubiese supuesto un serio revés al planning de la expedición.

Con una visibilidad muy reducida, consiguen recuperar los dos Bombard tras haberse perdido por fiordos cercanos. La velada termina con un partido de fútbol con el personal de la mina, con un resultado favorable para la mina, como era de esperar.

Martes 28 de febrero

Para hoy se había planificado ir a buscar los dos luirógrafos (aparatos usados para registrar las variaciones de los cursos de agua subterráneos) instalados en 2010 en las cuevas de Medio Punto y de Kawtcho. Se había programado rodar imágenes de un buzo con narguilé, pero la lluvia y las ráfagas de viento, que superan fácilmente los 100 km/h, impidieron la operación. Se termina de desmontar todos los motores Bombard y se preparan para hibernar. A las 17:36h se cierra y sella el contenedor. Se embarcará en el contendor el viernes.

Esa noche toca velada “Expedición” a las 20:30h: Bernard y Natalia presentan el diaporama preparado por Thomas. Los administradores y gran parte del personal de la mina descubren un mundo insospechado, tan cercano a la mina pero tan inaccesible para ellos. Una vez más, aprovechamos para agradecer a la CAP por su inestimable apoyo desde 2006.

Miércoles 1 de marzo

A las 6:15h se pone en marcha nuestra flotilla de colores. El mar está calmo y se prevé que lleguemos a Puerto Natales de madrugada, según lo previsto. Durante el trayecto, Marcelo y Bernard hacen todo lo posible para coordinar una rueda de prensa a nuestro regreso, cosa nada fácil por coincidir con fin de semana. Finalmente, gracias a la intervención del Intendente de la XII Región, Jorge Flies, al Seremi, Víctor Igor, al equipo de gabinete del ministerio de Bienes Nacionales y a sus servicios de comunicación, se programa una rueda de prensa para el sábado a las 11h.

Jueves 2 de marzo

Llegamos en un tranquilo amanecer a Puerto Natales, poco antes de las 6h, tras 23h de navegación sin inconvenientes. Francisco nos acompaña en varios viajes hasta el terminal de bus. Nos quedan tres horas de carretera antes de llegar a Punta Arenas, donde nos esperan filetes y cordero en un restaurante de verdad. Por la noche, la fiesta continúa con centollas y un fabuloso asado, del que solo Marcelo tiene la receta.

Viernes 3 de marzo

Son las 9:30 cuando partimos hacia el aeropuerto. El avión parte a las 12h y aterrizamos en Santiago a las 16:25h tras una escala en Puerto Montt y 3 horas y media de vuelo. Ha pasado un día…

Al igual que en las expediciones anteriores nos alojamos en un curioso albergue. Se encuentra en pleno centro, en el último piso de un edificio histórico y tiene una amplia terraza que ofrece una increíble vista sobre la catedral y la Plaza de Armas. Y todo ello, por un módico precio.

Sábado 4 de marzo

Los periodistas (cuatro de ellos de cadenas de televisión) llegan puntuales a nuestra conferencia de prensa en el Ministerio de Bienes Nacionales. Nos reciben la Ministra de Bienes Nacionales, Nivia Palma, Caroline Dumas, Embajadora de Francia, la Jefa de Gabinete de la ministra, Laura Pizarro, Jorge Maldonado, Subsecretario del Ministerio, Víctor Igor, Seremi en la XII Región y Lorena Araya, Directora regional del Sernatur, que se han desplazado en representación de la Región de Magallanes y Antártica chilena y del Intendente Jorge Flies que no ha podido acompañarnos en esta ocasión.

El equipo de Centre Terre es recibido en el Ministerio de Bienes Nacionales

Bernard, Marcelo y Natalia presentan el pase de diapositivas, responden a las preguntas y agradecen todo el apoyo. Las autoridades felicitan y agradecen al equipo por el trabajo y ofrecen su apoyo para la próxima expedición…

Balance provisional

Aunque se ha aprovechado hasta el último minuto para explorar, han pasado dos semanas desde el día en que empezamos a secar el material y nuestra partida el lunes 6 hacia Francia. La exploración queda lejos, muy lejos…

Pero el balance es positivo: más de 200 cavidades exploradas y más de 10 kilómetros de pozos y galerías explorados y topografiados. Ahora toca analizar las muestras recogidas, dibujar las topografías, redactar el informe, clasificar las fotos, montar la película, etc…

En la próxima actualización, que será ya desde Francia, sin duda podremos hablar de la solicitud ante la UNESCO para la inclusión en la lista tentativa del archipiélago Madre de Dios en el Patrimonio Mundial de la Humanidad.