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Expédition Spéléologie Patagonie

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Prometedores descubrimientos cerca de la costa

Publicado el 11-02-2017

Domingo 5 de febrero

Tras todas estas oscuras noches bajo la lluvia, ayer, la luna llena inundaba de una luz casi irreal el campamento base... Esa mañana a las 6 en punto las dos embarcaciones que debían llevar al equipo de enero de regreso a la civilización levaban anclas. El viaje transcurrió sin novedades, pero el oleaje a la salida del Barros Luco seguía siendo fuerte a pesar de los días de calma, tanto así que hizo crujir las naves y desempotró la cocina de uno de las dos en medio de un estruendo que despertó a los que aún dormían pese al bamboleo y sacudidas. En Punta Arenas los viajeros visitaron a Michel en la clínica. Sigue mejorando y espera que pronto le den el alta, aunque seguirá en observación hasta finales de esta semana. Los médicos siguen sin comprender cómo pudo sufrir una deshidratación tan severa, hasta el punto que el enfermero del helicóptero tuvo que tratarlo de urgencia. No se le ha detectado ningún parásito en las muestras analizadas. Se le están realizando análisis complementarios.

En la isla ha vuelto la lluvia tras este paréntesis de buen tiempo. Esta mañana, Bernard y Marcelo confían en las previsiones del tiempo, que siguen de cerca. Aunque el cielo esté gris y caiga una fina lluvia es una ventana de buen tiempo. Sin duda. En todo caso, se trata de la mejor desde el inicio de enero: la altura de la ola en el Pacífico es de tan solo 2,30m. Hoy es, pues, el día para ir hacia las playas del Pacífico, justo a la salida del Barros Luco.

Tras un briefing para los “nuevos” (que todavía están en fase de adaptación) se inician los preparativos: rellenar las garrafas de carburante, embarcar el material de seguridad, realizar los últimos ajustes. A bordo de los dos Bombards, doce personas (la mayoría en traje de neopreno) llevan su material de espéleo y de foto. El equipo de cine va con ellos.

Cuarenta minutos más tarde los dos Bombards, que se siguen de cerca, llegan al frente Pacífico. En la orilla derecha, poco después de la bahía Blanca (de donde parte nuestro itinerario de acceso al karst norte), aparece una primera cueva con una imponente entrada de 40 metros, pero sin continuación visible desde los botes... Y en eso quedará la cosa, al no poder desembarcar porque el oleaje rompe con violencia contra el acantilado que se sumerge directo en el mar. Ni hablar de intentar abordar esta fortaleza. La historia se repite un poco más adelante, en la pared del cabo Vertical, con una cueva que ya se había visto en nuestras entradas y salidas marítimas del Barros Luco. Por suerte parece que es menos complicado acercarse y Anthony y Denis realizan un desembarque a lo comando. El segundo Bombard de apoyo se queda cerca.

La entrada de la cueva es enorme.

La entrada es enorme. Los dos recorren rápidamente los 50 metros que los separan de la costa y entran en la cueva. Anthony y Denis exploran 200 metros de galerías yendo en direcciones distintas... Parece que sigue...

No hay duda que habrá que regresar, pero, por el momento, el objetivo principal sigue siendo intentar desembarcar en las playas del Pacífico, algo que parece posible visto el suave oleaje.

Cueva localizada en curso de exploración en el frente Pacífico
Cueva localizada en curso de exploración en el frente Pacífico
Vista hacia la cueva, mientras esperamos para ir a buscar a Denis y Anthony
Vista hacia la cueva, mientras esperamos para ir a buscar a Denis y Anthony

¡Por fin, la primera a la vista! La segunda aparece un poco más allá. Es ahí adonde nos dirigimos. En la foto satelital se ve claramente un río que fluye derecho de la masa de caliza a dos kilómetros del litoral y es, evidentemente, un objetivo de primer orden. Nos preparamos, pero... PERO... aunque los 2,30 metros de ola anunciados no parezcan gran cosa en términos absolutos, en este punto de aproximación a la playa desde nuestras endebles embarcaciones (que tan pronto surfean la cresta de la ola antes de que reviente como se sumergen hasta que la hélice toca la arena a cien metros de la orilla) la sensación es muy distinta. Para resumir: da miedo... Así que, a pesar de nuestras ganas, la prudencia nos obliga a renunciar.

En las playas que siguen localizamos más cuevas, aunque también desde lejos. Habrá que esperar a una mayor calma, otro día (si es que tenemos suerte), para poner los pies y salir a explorar con los niveles de seguridad que exige nuestra situación de aislamiento.

Lunes 6 de febrero

El campamento despierta... Hay dos equipos que se preparan para partir: José, Serge, Thomas, Lucas y Yann tienen por objetivo la Gran Barrera, mientras que Denis, Lionel, David, Yannick, Anthony y Vicente (geólogo chileno) se dirigen hacia el campamento karst Norte. Sigue lloviendo, pero si hay que ir, se va...

En el campamento base no tarda en surgir un nuevo problema: ambos grupos electrógenos se niegan a arrancar. Carlos, Franck, Ángel y Bernard se dedican a realizar una revisión completa de los dos molestos generadores. Primero uno y luego otro, se transportan las moles de 60 kg a la base científica, que se transforma en un taller mecánico. Se filtra el carburante, se desmontan y se limpian completamente los carburadores, se realiza el mantenimiento de los circuitos de alimentación... Se revisa todo.

Sesión de reparación de los grupos electrógenos
Sesión de reparación de los grupos electrógenos

Una vez cumplida la misión, los grupos arrancar sin chistar, emitiendo un regular ronroneo de lo más tranquilizador, tanto para nosotros como para los PSU que protegen nuestros equipos eléctricos y electrónicos sensibles.

A primera hora de la tarde, Marcelo, Richard, Giselle, Gonzalo, Juan-Pablo y Jean François desembarcan cerca de la cueva de las Duchas de San Pedro (en el fondo de la Bahía San Pedro), iniciando un ascenso de casi dos horas en dirección a una amplia depresión glacio-kárstica por donde las aguas tienen que perderse sí o sí, dado que no hay salida aérea.

Ascenso en dirección a la amplia depresión glacio-kárstica
Ascenso en dirección a la amplia depresión glacio-kárstica
Descubrimiento de una cueva situada a 420m de altitud, cerca de la depresión
Descubrimiento de una cueva situada a 420m de altitud, cerca de la depresión

Consiguen llegar para constatar que es impenetrable. Esto no impide que nuestro equipo chileno empiece a trabajar, cada uno en su área: zoología con Juan Pablo, botánica con Giselle, geología para Gonzalo. Participan en nuestra expedición con el patrocinio de sus respectivas universidades.

Por otro lado, Franck, Natalia, Ángel y Bernard se dirigen hacia la cueva cuya entrada se descubrió el 25 de enero durante un reconocimiento en la bahía Blanca y que, a partir de hoy, se llamará cueva de la Punta Blanca.

Entrada de la Cueva de la Punta Blanca
Entrada de la Cueva de la Punta Blanca

Van a dar inicio a la exploración y a la topografía bajo la atenta mirada de las cámaras del equipo de cine. Cuando se descubrió la cueva se encontraron en ella restos arqueológicos y el equipo completa una ficha-resumen de descubrimiento y registro de huellas de paso que ha sido elaborada por el Consejo de Monumentos Nacionales de Chile para nuestra expedición Última Patagonia 2017. Las fichas que rellenemos serán entregadas en marzo al Consejo de Monumentos Nacionales, que tendrá un registro de los sitios potencialmente interesantes desde el punto de vista arqueológico que habremos descubierto en esta zona completamente virgen.

En cuanto a la exploración, será un día para los anales... El equipo, al que le queda poco tiempo, consigue explorar y topografiar casi 500 metros de galerías... Es un resultado muy prometedor para una primera incursión, ya que la cueva podría conectar con la “cueva que sopla”, muy cercana, en la que Denis y Bernard habían ya explorado más de cien metros el 25 de enero.

Al momento de la conexión de radio de las 20h, el equipo del campamento del Totem, situado en la Gran Barrera, nos informa. Han empezado a explorar por la tarde retomando la sima Ayayebien y han alcanzado la cota -70 metros. Continúa rumbo a lo desconocido... El sumidero situado cerca del campamento, que se consideró demasiado peligroso, se ha desinstalado.

En el campamento karst Norte se ha retomado la prospección. Se ha bajado la Sima del Verano Austral hasta la cota -83, sin continuación evidente.

Exploración de la Sima del Verano Austral
Exploración de la Sima del Verano Austral

Se han localizado cuatro cavidades y una de ella supera ya los 30 metros. Además, se abre un pozo de unos 50 metros... Mañana será otro día.

Martes 7 de febrero

Esa noche el campamento de la Gran Barrera ha sufrido ¡un ataque de ratones! Se han comido parte de los víveres, pero, lo más molesto es que han roído varias zonas de una de las dos carpas hasta perforarla. El próximo equipo que suba tendrá que llevar material para reparar los daños.

Los más jóvenes se han adentrado en Ayayabien. ¡Mala suerte! A -100 metros, la cantidad de agua que se filtra por uno de los estrechos pasos los detiene. La prudencia, regla número uno aquí, los obliga a dar media vuelta. Una vez se finaliza la topo, se desinstala la cavidad. Al mismo tiempo, José y Serge, nuestros dos sexagenarios que esta noche han sido víctimas de un ataque de ratones, dedican la jornada a una larga sesión de prospección hasta las zonas más altas de la Gran Barrera, bajo una violenta lluvia.

La comunicación con el campamento karst Norte sigue siendo complicada. Con tanto ruido de fondo, de lo que se trata no es de leer entre líneas, ¡sino de comprender entre las palabras! No obstante, es suficiente para saber que todo va bien y que el equipo ha podido descender y explorar varias cavidades. Una de ellas, bautizada con el nombre Sima del Casco, parece interesante...

Descenso por el meandro principal de la Sima del Casco
Descenso por el meandro principal de la Sima del Casco

Desde el campamento base vuelve a salir el mismo equipo que el día anterior: Richard, Marcelo, Jean-François, Giselle, Gonzalo y Juan Pablo parten hacia la Caleta San Pedro, aunque esta vez van a realizar un reconocimiento hacia el contacto arenisca-caliza que discurre en paralelo al que se llegó en enero desde el campamento Sumidero, pero situado más cerca del campamento base y del mar. El itinerario es complejo y hay pasos delicados en los que hay que instalar cuerdas. No pueden llegar a su objetivo por falta de material.

Miércoles 8 de febrero

Desde bien temprano, en el campamento base se preparan Natalia, Ángel y Bernard, que están impacientes por volver a la cueva de la Punta Blanca... Esta vez van sin el equipo de cine, lo que les permite avanzar con la exploración de una cavidad que promete.

Seis horas más tarde regresan exultantes de su incursión, con otros 550 metros topografiados en su cuaderno de notas; la mayoría son galerías circulares en forma de galería fósil. Son de gran tamaño: de 5 a 7 metros de diámetro...

¡Nunca antes Centre Terre había encontrado galerías tan amplias en Madre de Dios!

Desde ahora, la cueva de la Punta Blanca es la tercera cavidad más grande de Madre de Dios, después del sumidero Pérdida de Tiempo (que exploramos en 2000 con 2.650 metros) y la cueva de Haciendo Salinas (de 1.500 metros).

Uno de los numeroso afluentes que alimentan el colector de la Cueva de la Punta Blanca
Uno de los numeroso afluentes que alimentan el colector de la Cueva de la Punta Blanca
Vista del conducto fósil de la Cueva de la Punta Blanca
Vista del conducto fósil de la Cueva de la Punta Blanca
Imagen de una parte del colector de la Cueva de la Punta Blanca
Imagen de una parte del colector de la Cueva de la Punta Blanca

En la Gran Barrera, a pesar de un tiempo muy cambiante que acaba estabilizándose en forma de una lluvia constante, el equipo lo da todo. Se descienden siete simas pero, desgraciadamente, ninguna parece continuar.

Una anécdota: por la noche, José, que se ha ido a la carpa a dormir, oye leves crujidos... Dos ratones, que se estaban dando un festín con nuestros víveres se esfuman como balas. De repente, hacia las 2:30h, zafarrancho de combate: esta vez, un ratón acaba de saltar sobre la cara de Lucas, que se ha despertado con un sobresalto.En lugar de asustarse, el ratón salta al rostro de Yann y, de ahí, al de Thomas... Los tres se ponen a ordenar a toda velocidad.

Exploración de uno de los numerosos pozos obstruidos de los lapiaces más cercanos al campamento de la Gran Barrera
Exploración de uno de los numerosos pozos obstruidos de los lapiaces más cercanos al campamento de la Gran Barrera
Campamento avanzado de la Gran Barrera
Campamento avanzado de la Gran Barrera

Desde el campamento norte, Vicente y David se dirigen hacia el contacto arenisca-caliza (a 3 horas del campamento) y que había sido visitado brevemente a finales de febrero. Se localiza una gran dolina-sumidero que absorbe varios riachuelos que se precipitan hacia un paso impenetrable.

Durante este tiempo, Lionel, Anthony, Yannick y Denis le ponen empeño a una cavidad que había llamado su atención. Aunque está situada en medio del lapiaz, se abre en una fractura que se hunde recto hacia la bahía Blanca. Ocho horas de esfuerzo les permiten alcanzar una cota estimada en –100 metros. La falta de luz y de material los obliga a dar media vuelta.

De este modo, poco a poco, Centre Terre va levantando el velo del mundo subterráneo de Madre de Dios. Hasta el momento, las esperanzas están puestas en las salidas de los sistemas al mar, pero se continúa con las prospecciones de las zonas altas de lapiaz y los contactos con la arenisca, sin olvidar la prometedora zona del campamento Sumidero, que nos guardamos para más adelante... 2017 debería ser un gran año.


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